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14 Febr 2009

Según las conclusiones de una investigación del departamento de Dermatología del Centro Médico Tufts, en Boston (Estados Unidos), ustekinumab reduce los síntomas de la artritis psoriásica y disminuye las lesiones de la piel en estudios comparados con placebo. Los resultados han sido publicado en The Lancet y firmados por su autora principal, Alice Gottlieb.


La artritis psoriásica es un tipo de artritis inflamatoria que afecta a alrededor del 11 por ciento de los pacientes con psoriasis. Algunos no responden a los tratamientos farmacológicos convencionales y se investigan alternativas desde hace tiempo. Los resultados de este nuevo estudio sugieren que las interleucinas 12 y 23 (IL-12 e IL-23) podrían afectar conjuntamente a los síntomas clínicos y a los cambios patológicos de la artritis psoriásica. En este caso, ustekinumab funciona previniendo que las IL-12 e IL-23 se unan a las membranas celulares.

En el estudio se trabajó con pacientes de 24 lugares diferentes de Europa y Norteamérica. Se les dividió en dos grupos, al primero se le administró 90 ó 63 mg semanalamente de ustekinumab durante 4 semanas y después un placebo en las semanas 12 y 16; al segundo grupo se le administró un placebo al comienzo del estudio seguido de 63 mg de ustekinumab en las semanas 12 y 16.

A las 12 semanas, el 42 por ciento de los pacientes del grupo 1 mostraron una respuesta clínica en comparación con el 14 por ciento en el grupo 2. Entre los participantes cuya psoriasis afectaba al 3 por ciento o más de su superficie corporal se observó un 75 por ciento de mejora respecto al inicio del estudio.

Por otro lado, durante el periodo de control fueron 46 los pacientes que sufrieron efectos secundarios leves en el grupo 1, y 44 en el grupo 2; efectos secundarios graves sólo se registraron en 3 pacientes del grupo 2.

Según explican los popios investigadores, "los resultados demuestran que ustekinumab es eficaz y seguro para el tratamiento de la artritis psoriásica. Además, el estudio es uno de los primeros basados en el papel que desempeñan las IL-12 e IL-23 citocinas implicadas en la fisiopatología de la enfermedad".

Por otra parte, y como han apuntado Racquel S. Cuchacovich y Luis R. Spinoza, del Departamento de Reumatología en el Centro de Ciencias de la Salud, de Nueva Orleans (Estados Unidos), "la eficacia de ustekinumab para mejorar la piel durante varios meses, junto con una buena tolerancia y un buen perfil de seguridad, lo convierten en una atractiva opción para tratar esta dolencia".

DIARIO MÉDICO
Redacción
12/02/2009