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27 Junio 2012

El enfoque terapéutico en la mujer artrósica frente al varón es diferente, especialmente en la mujer posmenopáusica, afirman Javier Vaquero, traumatólogo y jefe del equipo quirúrgico de la Mutua Universal en el Hospital Nuestra Señora del Rosario, de Madrid, e Inmaculada Carvajal, miembro de su equipo.

"En estas pacientes el tratamiento hormonal puede jugar un efecto beneficioso, y también los antirresortivos, pues en ese escenario suele existir un elevado remodelado óseo a nivel del hueso subcondral".

La mujer posmenopáusica va a responder mejor a tratamientos que ahora se emplean para la osteoporosis.
Por lo que se está observando en los últimos estudios, parece que la mujer, sobre todo en edad posmenopáusica, va a responder mejor a tratamientos que ahora se emplean para la osteoporosis, como es el caso de los estrógenos, los moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (Serms, por sus siglas en inglés), bisfosfonatos y ranelato de estroncio, explica Vaquero.

Aunque estos tratamientos continúan en fase de estudio y experimentación, esperan obtener pronto resultados y poderlos aplicar a la actividad clínica diaria para mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

La investigación en artrosis puede cambiar el enfoque de la enfermedad en los próximos años. Se está cerca de poder diagnosticar la artrosis con nuevas herramientas tecnológicas, mediante chips de ADN que realizan un examen de saliva.

Además, "en la actualidad se intenta definir y clasificar la artrosis en subgrupos diferenciados para encontrar tratamientos adecuados a cada grupo, con respuestas distintas según el fenotipo; y también se buscan fármacos modificadores de la enfermedad para ser empleados en el inicio de los síntomas y evitar las graves consecuencias sobre la calidad de vida de esta patología", señala Vaquero, y añade que espera que en un futuro no tengan que implantar prótesis en los pacientes porque la enfermedad no llegará a esa fase avanzada.

DOLOR ARTRÓSICO

Las lesiones microscópicas con la artrosis se inician en el cartílago causando fisuras superficiales que van aumentando en profundidad. Inicialmente, la artrosis no duele, ya que el cartílago carece de inervación. Cuando se alteran las estructuras vecinas a la articulación, explica Elena Ruiz del grupo de Dolor y Artrosis de la AEEM, aparece el dolor, que es el síntoma principal de esta enfermedad. Con el paso del tiempo, el cartílago pierde resistencia a la tensión, se deshidrata, disminuyen los proteoglicanos, altera su resistencia a la fricción y la pérdida progresiva de sus propiedades biomecánicas. "Como resultado de la agresión en las estructuras adyacentes al cartílago, se produce sinovitis y derrame articular, el hueso se engrosa intentando repararse y se manifiesta con la formación de osteofitos", expone. La paciente, con el dolor, tiende a proteger la articulación evitando el movimiento, lo que a la larga conduce a una debilidad muscular, apostilla Ruiz. Por todas estas razones, se incrementa el dolor con el tiempo, las articulaciones se deforman y se vuelven rígidas. Por ello, el objetivo del especialista es intentar reducir el dolor de una enfermedad que representa diez millones de visitas al año tanto ambulatorias como hospitalarias y que produce un gran consumo de recursos sociales.

DIARIOMEDICO
E. Crespo
25 de junio de 2012