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23 Marz 2011

El diagnóstico precoz en espondiloartropatías va acortando distancia con respecto a otras enfermedades reumáticas gracias a la aplicación de técnicas de imagen como la ecografía y la resonancia magnética (RM). La detección favorecerá al tratamiento y al pronóstico.

Las espondiloartritis constituyen un conjunto de enfermedades reumáticas que, básicamente, se caracterizan por afectación sacroilíaca, hallazgos genéticos relacionados con HLAB27, entesitis y, en ocasiones, afectación de otros órganos. A pesar de que su desencadenante exacto es desconocido, cada vez se sabe más cuál es el perfil del paciente y, sobre todo, que el diagnóstico precoz en enfermedad inicial no sólo consigue que la evolución a fases más avanzadas sea menor, sino que además puede predecirse qué pacientes responderán mejor a los tratamientos biológicos. A esta detección temprana está contribuyendo la aplicación rutinaria en algunos centros de técnicas de imagen como la resonancia magnética (RM) y la ecografía, cuyos datos son más eficaces que los que ofrecen la radiología clásica, la TC y la gammagrafía ósea. La radiología informa de lo que ha pasado. Lo que se visualiza son las consecuencias. Esta información posterior origina un importante retraso en el diagnóstico, una media de ocho años, así como en la toma de decisiones terapéuticas.

Acortar distancias

Sin embargo, "la RM muestra en tiempo real lo que está ocurriendo en el paciente. La radiología de sacroilíacas se ha incorporado ya a los nuevos criterios diagnósticos, aportando mucha más sensibilidad al diagnóstico y de forma más precoz. En general, en todas las enfermedades reumáticas se está acortando el tiempo de diagnóstico y con ello se están produciendo beneficios: cuanto antes se tratan, mejor es el pronóstico futuro, hecho que no se reproducía en espondiloartritis. Probablemente con las nuevas técnicas de imagen conseguiremos que el tiempo se acorte y se asemeje al de otras reumopatías", han indicado Eugenio de Miguel, del Servicio de Reumatología del Hospital La Paz, de Madrid, y Xavier Juanola, del Servicio de Reumatología del Hospital de Bellvitge, en Barcelona, que han participado en el curso Proyecto IMAS, celebrado en Madrid, y que, con la colaboración de la compañía Pfizer, se ha centrado en la aplicación de las nuevas tecnologías de imagen en espondiloartritis.

Las nuevas técnicas están permitiendo que los tiempos de detección puedan pasar de 8 años a 10 meses ante los primeros síntomas
La ecografía en este ámbito es muy reciente --os estudios de evolución son de hace una década-, pero los artículos ya están demostrando su papel esencial en el diagnóstico precoz. También se ha empezado a comprobar, tanto en RM como en ecografía, su influencia en la toma de decisiones diagnósticas y, por tanto, terapéuticas. "El objetivo es saber qué paciente está activo y qué pacientes son de riesgo y cuyo pronóstico es más desfavorable" ha señalado De Miguel.

Ayuda de respuesta

Según Juanola, la RM ofrece asimismo una panorámica de la actividad y la extensión de la enfermedad, pero incluso permite hacer previsiones de respuesta a algunos tratamientos. "Hay estudios que han comprobado que los pacientes con un incremento en un parámetro analítico, la proteína C reactiva, y con mayor actividad en la RM responden mejor a los fármacos biológicos que aquéllos con menor actividad patológica".

Ambos reumatólogos coinciden en que el diagnostico temprano beneficia la aplicación de terapias específicas que aporten a cada grupo de pacientes los máximos beneficios.

La RM, junto con parámetros analíticos, puede predecir qué pacientes van a responder más eficazmente a las terapias biológicas .
El abordaje precoz, según De Miguel y Juanola, marca el pronóstico: enfermos no tratados inicialmente tienen más probabilidades de peor evolución. La mayoría de las espondiloartritis presentan formas menores, pero para un 20 por ciento de enfermos con formas más agresivas la aplicación de terapias específicas es fundamental para disminuir el grado de incapacidad.

LOS SÍNTOMAS QUE PONEN LA VOZ DE ALARMA

Los signos y síntomas que ponen sobre la pista de que se está ante una posible espondiloartropatía están recogidos en el denominado Programa Esperanza, proyecto de carácter nacional avalado por la Sociedad Española de Reumatología, patrocinado por la compañía Pfizer y en el que participan 25 hospitales españoles. En sus primeros tres años de andadura, este programa ha comprobado que la sola presencia de tres marcadores indica la necesidad de intervención especializada: dolor lumbar de características inflamatorias, presencia o no de artritis de articulaciones periféricas de forma asimétrica y edad menor a 45 años.
Cuando los médicos de atención primaria detectan a una persona con estas características, con menos de dos años de evolución, lo remiten a reumatología. Con este tipo de iniciativas, y según Eugenio De Miguel, el tiempo medio, según la experiencia del Hospital La Paz, desde el inicio de los síntomas hasta que aterriza en la especializada es de diez meses. El 80 por ciento está siendo diagnosticado de forma precoz, gracias a la adecuada derivación que se realiza desde primaria. Se están diagnosticando formas precoces que antes requerían, en España y en Europa, una media de ocho años, ha estimado Juanola.

DIARIO MEDICO
17 de marzo de 2011