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23 Marz 2011

Los anti-CEP-1 se asocian a erosiones articulares en pacientes con artritis reumatoide, un hallazgo que podría suponer un nuevo marcador precoz de la ARTRITIS REUMATOIDE (A.R.)

Los autoanticuerpos anti-CEP-1 se asocian a erosiones articulares en pacientes con artritis reumatoide, según los resultados del estudio con más de 700 personas que el grupo de investigación de Reumatología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) publica en el número de marzo de la revista Arthritis and Rheumatism. Las conclusiones apuntan que la presencia de este marcador podría justificar la utilización de tratamientos agresivos en fases tempranas, aunque hacen falta más estudios que confirmen esta estrategia.

Los autoanticuerpos son característicos de las enfermedades autoinmunes y los anti-CEP-1 constituyen un tipo particular y muy específico de la artritis reumatoide. El trabajo realizado en Santiago, dirigido por Antonio González Martínez-Pedrayo, concluye que identifican a un subgrupo de pacientes con artritis reumatoide que tienen muchas probabilidades de sufrir erosiones articulares. Es la continuación de otro estudio de un grupo de investigación británico que en 2008 describió por primera vez estos anticuerpos.

Las erosiones son pérdidas de hueso apreciables en las radiografías; provocan deformidades articulares y pérdida de capacidad funcional .

Se estudiaron a 451 pacientes atendidos en el Servicio de Reumatología del CHUS, dirigido por Juan José Gómez-Reino, y a 279 controles sanos, todos ellos del área sanitaria de Santiago. Este tipo de anticuerpos estaba presente en el 27 por ciento de los pacientes y el 90 por ciento de ellos tenían erosiones óseas en la vecindad de las articulaciones.

Estas erosiones significan pérdidas de hueso, que en las radiografías se observan como pequeños bocados en la superficie del hueso. Provocan una disminución importante de la calidad de vida debido a las deformaciones articulares y a la pérdida de su capacidad funcional.
Estos anticuerpos tienen una relación particularmente estrecha con los principales factores genéticos que predisponen a la AR .

Determinación

Como la determinación de estos autoanticuerpos se consigue con una muestra de sangre con técnicas de uso habitual en los laboratorios clínicos, se podrían identificar pacientes que tienen una enfermedad más agresiva y de peor pronóstico, lo que ayudaría al médico a fundamentar la elección temprana de tratamientos más agresivos.

Hoy existen medicamentos que pueden frenar la evolución de la artritis reumatoide con gran eficacia, pero son caros y tienen efectos secundarios, por lo que no se utilizan en todos los pacientes y se opta por esperar a la evolución. "Con este marcador se podrían utilizar antes, sin necesidad de ver cómo evoluciona el paciente, aunque hacen falta más estudios para verificar esta forma de actuar", precisa Antonio González Martínez-Pedrayo.

Los resultados de este estudio y del realizado por el grupo británico en 2008 también tienen consecuencias conceptuales sobre los mecanismos que son importantes en la enfermedad. Demuestran que estos anticuerpos tienen una relación particularmente estrecha con los principales factores genéticos que predisponen a la artritis reumatoide. "Estas investigaciones y las realizadas por otros grupos apuntan a que pueden tener un papel causal en la enfermedad", comenta el primer autor.

Hipótesis

Esa relación aporta una de las hipótesis más sólidas sobre las causas de la artritis reumatoide, que incluyen desde el tabaco hasta factores genéticos que influyen en la función del sistema inmune y bacterias que infectan la boca de algunos pacientes. "Según esta hipótesis, también es posible que participen en la etiología de la artritis reacciones inmunes frente a proteínas de bacterias presentes en la boca, pero este aspecto es, de momento, bastante especulativo", señala Antonio González. Su grupo estudia ahora otros posibles anticuerpos que identifiquen otros subgrupos de pacientes que desarrollen erosión articular: "De los pacientes que hemos visto, sólo el 27 por ciento tienen los anti-CEP-1, y del 60 por ciento restante algunos también tienen erosiones, de lo que se infiere que puede haber otros anticuerpos implicados".

DIARIO MEDICO
11 de marzo de 2011