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15 Sept 2010

La artritis idiopática juvenil puede manifestarse en niños muy pequeños y aparecer en edad escolar o la adolescencia. "El retraso en el diagnóstico sigue siendo un reto primordial", según ha ducho Inmaculada Calvo en el Congreso de la Sociedad Europea de Reumatología Pediátrica.

La artritis idiopática juvenil (AIJ), con unas estimaciones de cuatro pacientes por cada mil niños, es la patología más prevalente dentro del grupo de enfermos de reumatología pediátrica, que afecta a entre 10.000 y 12.000 niños en nuestro país. Además, ocupa el tercer lugar entre las enfermedades crónicas en la edad pediátrica, lo que confirma que "no es tan rara o poco frecuente como se creía hasta no hace mucho", según ha manifestado Inmaculada Calvo, responsable de la Unidad de Reumatología Pediátrica del Hospital La Fe, de Valencia, y presidenta del XVII Congreso de la Sociedad Europea de Reumatología Pediátrica, celebrado en Valencia.

En el encuentro, que también ha albergado el VIII Congreso de la sociedad española de la especialidad, se ha puesto de relieve que, a pesar de los avances, el retraso en el diagnóstico sigue siendo un reto primordial en este ámbito, sobre todo teniendo en cuenta la eficacia de la terapéutica existente y las posibilidades abiertas por las terapias biológicas.

La AIJ tiene unas características muy peculiares que le diferencian especialmente de la artritis reumatoide del adulto.

MANIFESTACIÓN FRECUENTE

La manifestación más frecuente de la AIJ es la artritis, que puede afectar a un número muy variable de articulaciones, y puede verse acompañada también de inflamación ocular (en muchas ocasiones asocia uveítis) y/o manifestaciones sistémicas, fiebre o afectación de órganos como corazón, pulmón e intestino. Según Calvo, una característica fundamental es la invalidez. "Cuando se manifiesta en los niños, existe una disminución física importante, lo cual también les repercute psicológicamente". Además, ha incidido en que "la AIJ tiene unas características muy peculiares que la diferencian especialmente de la artritis reumatoide del adulto". Por ejemplo, mientras que en el segundo caso existe esa patología y otras formas diferentes, pero que ya no son artritis reumatoide, en la AIJ podemos encontrar hasta cinco formas clínicas de presentación: oligoarticular (cuatro o menos articulaciones afectadas); la poliarticular (cinco o más articulaciones afectadas); la psoriásica (cuando se asocia psoriasis o uno de sus padres o hermano la padece); la asociada a entesitis; y la sistémica (formas graves que asocian fiebre, pericarditis, etc.).

Otra diferencia importante se basa en la propia edad de presentación. "La enfermedad puede manifestarse en niños muy pequeños (de 12 a 18 meses) y también aparecer en edad escolar o la adolescencia. Por tanto, nos encontramos con que debemos estar pendientes de la patología, del calendario vacunal y de todos los problemas asociados al crecimiento, aspectos que no concurren en el adulto".

De base se emplea un inductor de remisión, principalmente el metotrexato, un inmunomodulador que intenta frenar el sistema inmunológico.

TRATAMIENTO

Calvo se ha mostrado muy optimista sobre la evolución de los tratamientos, destacando que "se está avanzando mucho; vamos por muy buen camino y, dado que la terapéutica es altamente eficaz, hoy difícilmente vamos a encontrar un niño en silla de ruedas por la AIJ, como ocurría hace diez años".

En este sentido, ha explicado que "la pauta terapéutica ha cambiado mucho: hace una década se mantenía una pirámide muy lenta de tratamiento y se contaba mucho con la rehabilitación y la aspirina. Por suerte, todo esto ha cambiado".

En la actualidad, una vez hecho el diagnóstico de AIJ en el paciente, el caso se clasifica a los seis meses de evolución y se inicia un tratamiento antiinflamatorio con o sin corticoides, dependiendo de la intensidad del trastorno.

"De base se emplea un inductor de remisión, principalmente el metotrexato, un inmunomodulador cuya función es intentar frenar el sistema inmunológico. Luego pasamos a una segunda etapa de tratamiento, dependiendo de si responden o no al metotrexato. Y aquí es cuando entra a formar parte del abordaje la terapia biológica, que es un avance importantísimo", ha explicado.

En este campo, ha señalado que "disponemos de grupos importantes: el de los anti-TNF, los que actúan a través de los linfocitos T, y los dos grupos que lo hacen a nivel de citocinas frenando algunas interleucinas (IL-1 ó IL-6).

SIGNOS DE ALERTA Y DIAGNÓSTICO TEMPRANO

Inmaculada Calvo ha destacado que los signos de alerta son muy importantes y que, en especial, atención primaria y urgencias deben estar muy al tanto de ellos. Según la especialista, "en muchas ocasiones el niño tiene una articulación inflamada y no se queja, sino que limita su movilidad. Además, si le duele una muñeca o tiene los dedos hinchados, se dedica a coger las cosas con la otra mano. En definitiva, la limitación de movilidad es un dato importante". Una fiebre sin foco aparente, manchas que puedan sugerir inflamación o un ojo rojo, son otros posibles signos de alerta sobre un posible caso de AIJ. En esta patología, ha comentado que el diagnóstico precoz es esencial para un correcto abordaje, sobre todo teniendo en cuenta las secuelas que se producen a medida que aumentan los años de evolución. "A más evolución, mayor daño articular. Y ello acaba derivando en un nuevo tipo de complicación, la artropatía o artrosis, que al ser degenerativa ya es muy complejo que pueda mejorar con el abordaje".

Según Calvo, se ha producido un gran avance en los últimos años, "pero aún estamos en una media atrasada de diagnóstico".

DIARIO MÉDICO
14 de septiembre de 2010