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18 Mayo 2011

El aceite de pescado, rico en ácidos grasos omega-3, es una excelente fuente de beneficios para la enfermedad reumática. Investigaciones llevadas a cabo en el seno de la Sociedad Española de Reumatología, cuyo congreso nacional se celebra en Málaga, indican que es capaz de mejorar los recuentos articulares y la rigidez matutina.

El aceite de pescado mejora los recuentos articulares y la rigidez matutina y regula el consumo de AINE, según los especialistas que han participado en el XXXVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se celebra en Málaga. "Los efectos no aparecen hasta los dos o tres meses de tratamiento, y existe una relación dosis-respuesta, ya que los beneficios sintomáticos se obtienen con dosis de 2,6-7,1 gramos al día de ácido graso omega-3, compuesto que contiene el aceite de pescado y que permite disminuir la dosis de AINE" ha explicado María Jesús García de Yébenes y Prous, de la Unidad de Investigación de la SER en Madrid.

TIPOS PRINCIPALES

Desde el punto de vista bioquímico y fisiopatológico, "parece existir plausibilidad biológica del efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre los procesos inflamatorios. Es necesario realizar estudios bien diseñados para evaluar la utilidad y eficacia del tratamiento a largo plazo con aceite de pescado en este tipo de enfermedades, teniendo especial precaución en la observancia del tratamiento y en el examen de las dosis utilizadas", ha matizado.

Existen varios tipos de ácidos grasos. Por un lado, en los saturados y el subtipo de monoinsaturados y poliinsaturados es donde se encuentran las familias de omega-3 y omega-6. "Estos dos ácidos grasos tienen un papel esencial debido a su bioquímica en el proceso de inflamación, puesto que producen funciones fisiológicas como fuente de energía, incorporación a la membrana celular, precursores de los eicosanoides y afectan a la coagulación sanguínea y a la respuesta inflamatoria e inmunológica", ha asegurado García de Yébenes.

INFLUIR EN LA INFLAMACIÓN

Según la investigadora, "tanto el omega-3, cuyos derivados tienen menos actividad, como el omega-6, deben ingerirse en la dieta, y aunque la dieta occidental es rica en omega-6, es pobre en omega-3". En cuanto al papel de los ácidos grasos en la inflamación, ha apostillado que los eicosanoides son mediadores claves en la inflamación. Existen diversos tipos de eicosanoides como las prostaglandinas, el tromboxano y los leucotrienos que modulan la intensidad y duración de la respuesta inflamatoria. "El efecto antiinflamatorio de los ácidos grasos omega-3 es directo porque provoca la sustitución del AA como sustrato de la síntesis de los eicosanoides, y esto, a su vez, provoca la inhibición metabólica de los eicosanoides que son inflamatorios. La experta señala que de forma indirecta "estos ácidos también tienen un efecto antiinflamatorio porque provocan alteración de factores de transcripción y expresión de genes y señalización intracelular y quimiotaxis de neutrófilos".

SISTEMA CARDIOVASCULAR

Asimismo, los ácidos grasos omega-3 tienen unos mecanismos de efecto protector sobre el sistema cardiovascular: antiinflamatorio, antitrombótico, antiarrítmico y la acción sobre los lípidos plasmáticos. Además, "los mecanismos de acción de los ácidos grasos omega-3 sobre la actividad de las células inflamatorias consiguen menor expresión de moléculas clase II del CMH y de la presentación del antígeno a los linfocitos T; reactividad de los linfocitos T, lo que conlleva menor proliferación de células T y menor síntesis de citocinas; y la síntesis e inhibición de mediadores de la inflamación como los eicosaniodes, las resolvinas o las citocinas inflamatorias". Los omega-3 y los omega-6 tienen un original mecanismo de acción que interfiere en el proceso de la respuesta inflamatoria e inmunológica. El ácido omega-3 está directamente implicado en una cascada de reacciones inflamatorias como las citocinas relacionadas con la reumopatía.

DIARIO MEDICO
Laura Pérez Torres
Málaga. Jueves, 12 de mayo de 2011