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24 Febr 2011

Ciertas pequeñas moléculas que actúan como antagonistas de citocinas podrían convertirse en una alternativa en la artritis reumatoide (AR) si lo confirman los ensayos en marcha. Sobre éstas y otras dianas terapéuticas ha girado un simposio en la Ramón Areces.

Los científicos básicos y clínicos que trabajan en las enfermedades reumatológicas han intercambiado impresiones en el simposio internacional Investigación traslacional en reumatología: éxitos y desafíos, organizado en Madrid por la Fundación Ramón Arces, y articulado por la Red de investigación en Inflamación y Enfermedades Reumáticas (RIER), del Instituto de Salud Carlos III. Los éxitos a los que alude el título del simposio se pueden resumir en la consecución de las terapias biológicas, producto del avance en el conocimiento de la dianas terapéuticas en la artritis reumatoide (AR), y que se han extendido a otras patologías inflamatorias.

Por otro lado, los desafíos consisten en hallar tratamientos más asequibles, tanto en coste como en administración, siempre sin olvidar la meta, aún no alcanzada, de la curación. José Luis Pablos, del Servicio de Reumatología y del Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, reconoce que "todavía no curamos; controlamos los síntomas, mejoramos la calidad de vida de nuestros pacientes, pero no podemos interrumpir las terapias. Ése es el principal reto, para el que se investigan potenciales dianas terapéuticas". Pablos, responsable de la RIER, es el coordinador del simposio, junto con José Luis Rodríguez Fernández, del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC) y también coordinador del Programa de Formación de la RIER.

Entre las moléculas en investigación que podrían llegar antes a la clínica se encuentran los inhibidores de citocinas. Juan Gómez-Reino, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, y uno de los médicos con más experiencia en estos tratamientos en estudio, ha explicado que "las terapias biológicas son muy eficaces, pero tienen limitaciones: producción compleja, coste elevado y eventuales efectos adversos; de ahí la necesidad de nuevas alternativas"" Aquí entran en juego las llamadas pequeñas moléculas, que actúan sobre los mecanismos moleculares implicados en las dianas a través de las que funcionan las terapias biológicas.

Ya se han identificado algunos de esos mecanismos en las células, que podrían ser controlados por pequeñas moléculas, con la ventaja añadida de presentar una farmacodinámica y una farmacocinética más sencillas, y también mayor simplicidad en su producción.

En concreto, ya hay resultados de estudios en fase II con inhibidores de las cinasas SYK, P38 y JAK. "Mientras que con las dos primeras no han sido tan buenos como se esperaban, con JAK sí han sido positivos. Habrá que esperar, no obstante, los datos de la fase III" ha especificado Gómez-Reino, para quien el principal problema de estos inhibidores es que si bien son parcialmente selectivos, su efecto sobre otras cinasas puede producir efectos adversos.

Más lejos se atisba la llegada de otro tipo de terapias, como la dirigida a los fibroblastos, sobre la que ha versado la conferencia de Christopher D. Buckley. El científico ha defendido que "os fibroblastos, en concreto los sinoviales, tienen un papel importante en la propulsión de la inflamación; estas células difieren según su ubicación, pues guardan memoria posicional". No obstante, aún no se han generado fármacos dirigidos frente a estas células.

La artrosis, otra de las enfermedades reumatológicas por excelencia, también ha tenido su hueco en el simposio. Las lesiones degenerativas de hueso y cartílago afectan al 30 por ciento de los mayores de 70 años; y, a diferencia de lo ocurrido con la AR, poco se ha avanzado en los últimos años. "Desconocemos cómo prevenir, ni las vías para regenerar el tejido perdido", ha reconocido José Luis Pablos.

DECLARACIONES

José Luis Pablos
: Se ha avanzado mucho en los últimos diez años, pero el desafío más importante en la inflamación crónica aún es encontrar estrategias curativas. Juan J. Gómez-Reino: Los inhibidores de cinasas tienen la ventaja de una farmacocinética y farmacodinámica más sencillas, así como una producción más simple. Christopher D. Buckley: Los fibroblastos y, más concretamente, los sinoviales, tienen un papel importante en la inflamación; son células que difieren según su ubicación.

DIARIO MEDICO
Sonia Moreno
22 de febrero de 2011