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18 Novi 2011

Hacer ejercicio y dieta podrían ser las claves para la mejora del dolor en osteoartritis de rodilla. Es una de las novedades presentadas, con respecto a tratamientos, en el ACR, donde también se han revelado los resultados en fase II de apremilast, inhibidor de la fosfodiesterasa 4.

Los principales problemas que sufren los pacientes con patologías reumatológicas son la pérdida de movilidad muscular y el dolor. Entre los tratamientos presentados durante el Congreso Anual Americano de Reumatología (ACR, en sus siglas en inglés), que se está celebrando en Chicago, no sólo hay fármacos, sino también recomendaciones tan sencillas como la pérdida de peso. Se trata de la propuesta hecha por Stephen P. Messier, de la Universidad Wake Forest de Carolina del Norte, en Estados Unidos, que ha afirmado que la pérdida de peso resultante de combinar dieta y ejercicio físico reduce el dolor del paciente con osteoartritis de rodilla en un 50 por ciento.

"Se les puede decir a los pacientes que con seis meses de ejercicio y dieta pueden ver mejoras en la función articular y reducción del dolor", ha comentado. En el estudio participaron 454 adultos con sobrepeso que sufrían dolor debido a la enfermedad y fueron divididos en tres grupos: en uno sólo realizaron dieta para perder peso, en otro sólo ejercicio y el tercero dieta y ejercicio. Según Messier, las diferencias entre grupos aparecieron a los 18 meses de análisis, pero fueron claras: los que sólo hicieron dieta perdieron un 9,5 por ciento de peso, los que sólo hicieron ejercicio un 2,2 por ciento y los que combinaron las dos cosas, un 11,4 por ciento. Además, la pérdida de peso supuso una mejora en la movilidad articular y en el dolor.

FÁRMACOS

En cuanto a los tratamientos farmacológicos, se han presentado resultados de dos medicamentos para la artritis psoriásica: apremilast, un inhibidor oral de la fosfodiesterasa 4 (PDE4), comercializado por Celgene, y secukinumab, un anticuerpo monoclonal contra la interleucina 17A.

Apremilast, cuya investigación se encuentra en fase II, actúa contra la inflamación, frenando la degradación del adenosín monofosfato cíclico y restaura así el equilibrio de las células. Según Georg A. Schett, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg, en Alemania, la respuesta de este tratamiento fue positiva en comparación con los antinflamatorios no esteroideos convencionales o el placebo. "Estos resultados muestran que dicho fármaco puede ser efectivo en esta patología y que modula los biomarcadores óseos", ha explicado.

DIARIO MEDICO
Beatriz Roselló
Chicago, 8 de noviembre de 2011