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12 Marz 2014

Adelantar el diagnóstico de la espondiloartritis repercute en la respuesta al tratamiento y, por tanto, en evitar la aparición de lesiones irreversibles en un grupo poblacional joven y activo.

En España se estima que hay entre 200.000 y 400.000 personas con espondiloartritis, un grupo de enfermedades reumáticas muy discapacitantes. El diagnóstico, con frecuencia, resulta complejo, lo que ha dado lugar a retrasos de 5 a 10 años. Recientemente, se ha introducido el concepto de las espondiloartritis axiales (o espondiloartritis de predominio axial) que engloban todas las espondiloartritis con afectación fundamentalmente de la columna y sacroilíacas, y que incluye la espondilitis anquilosante, que es el paradigma de este grupo, así como las espondiloartritis axiales no radiográficas. Estas enfermedades se caracterizan por la afectación de la columna y las entesis. El síntoma más frecuente es dolor lumbar de características inflamatorias, que puede acompañarse de otras manifestaciones extrarticulares como uveítis anterior aguda, psoriasis cutánea o ungueal o enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa. Aunque su etiología es desconocida, la asociación con la positividad genética del HLAB27 es manifiesta, aunque sólo explica el 30 por ciento de la heredabilidad de esta enfermedad. La investigación básica de esta patología continúa con desarrollos notables y se van conociendo nuevos mecanismos o posibles agentes implicados en su evolución.

El diagnóstico precoz es clave en las espondiloartritis de predomino axial, ya que estas enfermedades aparecen entre los 20 y los 30 años, etapas muy activas y productivas de la vida. El diagnóstico, en muchas ocasiones, es complejo y se retrasa en exceso, ya que la lumbalgia es un síntoma muy frecuente en la población general y este tipo de lumbalgia de características inflamatorias responde muy bien a los antiinflamatorios no esteroideos en un elevado porcentaje de casos. Esto significa que el paciente tarda en consultar a su médico y por ello será derivado al reumatólogo en fases más avanzadas. Otro de los principales motivos de este retraso diagnóstico es que, hasta hace muy poco, se basaba en la aparición de sacroilitis en la radiografía simple y estas lesiones radiográficas pueden tardar años en ponerse de manifiesto. El uso habitual en la clínica de los criterios diagnósticos de New York suponía la afectación radiográfica bilateral en grado II o unilateral en grado III. Estos criterios implican un retraso diagnóstico significativo, especialmente importante en las mujeres, ya que en ellas la progresión radiológica es, con frecuencia, más lenta. Además, se ha comprobado que en los estadios iniciales, a pesar de no evidenciar daño radiográfico, la sintomatología y la afectación en la calidad de vida del paciente es similar a la de los estadios más avanzados.

La introducción de la resonancia magnética en el conocimiento y estudio de estas patologías ha hecho posible que las espondiloartritis axiales no radiográficas sufran menos retrasos diagnósticos, el paciente conozca antes su enfermedad, se eviten tratamientos innecesarios y se trate precozmente, lo que va a significar una mejor respuesta a la terapia, mejor pronóstico y, en muchas ocasiones, frenar el daño irreversible que se produciría. Esto tiene una especial relevancia si tenemos en cuenta que afecta a gente joven.

Evitar lesiones irreversibles

Los nuevos criterios ASAS (Ankylosing Spondilytis Assessment Study) para el diagnóstico de las espondiloartritis incluyen la observación de lesiones agudas, y por tanto en muchos casos reversibles, con la RM de sacroilíacas. Algunos estudios indican que actuando sobre esta fase de la enfermedad la respuesta al tratamiento es mejor y existen más posibilidades de evitar lesiones irreversibles en la columna vertebral. Con este nuevo abordaje de la patología estamos consiguiendo que un elevado porcentaje de pacientes entren en remisión, es decir, que estén prácticamente asintomáticos. Tal remisión de los síntomas es nuestro principal objetivo, que además lleva consigo una gran mejora de la calidad de vida y el consiguiente ahorro en costes indirectos para la sociedad, derivados del mal control de la patología.

DIARIOMÉDICO
TRIBUNA. JESÚS SANZ
Reumatólogo del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid)
7/03/2014