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02 Dicie 2009

Tras el Día Mundial de esta patología, el pasado 29 de octubre, la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis desarrolla actividades formativas a lo largo del mes de noviembre.

Las cifras son rotundas:125 millones de personas en el mundo padecen, en mayor o menor grado, un cuadro de psoriasis o artritis psoriásica. El pasado 29 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Psoriasis y de la artritis psoriásica, iniciativa coordinada por la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis, entidad que ha organizado una serie de actividades formativas a lo largo del mes de noviembre en la que participan asociaciones de más de 50 países de los cinco continentes, en una campaña global para mejorar la asistencia médica, ampliar el conocimiento de la psoriasis e incrementar la investigación.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que sigue un curso crónico, con exacerbaciones y remisiones, sin ser contagiosa. Está estimado qe afecta a alrededor del 2 por ciento de la población y suele aparecer entre los 15 y 35 años, aunque también afecta a niños y a personas mayores.

La enfermedad no es hereditaria, pero hay una predisposición genética para padecerla, y un tercio de los afectados tiene familiares directos con psoriasis. Se sabe que, además de esta predisposición, son necesarios otros factores desencadenantes.

Tal y como recuerda Juana María del Molino, presidenta de la Acción Psoriasis, ésta "comienza en el sistema inmune, principalmente en unas células de la sangre llamadas linfocitos T. En la psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente y desencadenan muchas respuestas celulares; entre ellas, la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos de la piel, lo que se manifiesta en el color rojo de las lesiones".

"Tambien desencadenan una proliferación de las células de la epidermis, los llamados queratinocitos"."Normalmente, el proceso de recambio celular de la epidermis es de 30 días, pero en las personas con psoriasis dura aproximadamente cuatro días, lo que genera la acumulación de células en la capa córnea, y se manifiesta en forma de placas de escamas blanquecinas y descamación exagerada".

Su manifestación clínica más habitual es la aparición de lesiones cutáneas de tamaño variable, enrojecidas y recubiertas de escamas blanquecinas de grosor variable. Estas escamas están formadas por queratinocitos (células de la epidermis) que se acumulan debido a su proliferación acelerada. El enrojecimiento es el resultado de la mayor afluencia de sangre debida a la inflamación.

"El curso de la psoriasis es caprichoso", subraya, ya que puede desaparecer y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros. Cada individuo afectado tiene su particular psoriasis, y lo que funciona en unos puede que no sirva o incluso vaya mal a otros. Por ese motivo, el tratamiento debe ser personalizado para cada paciente, en función del tipo de psoriasis que tenga, afirma.

Redacción
Bilbao (21/23-11-2009)
EL MÉDICO INTERACTIVO