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22 Abri 2008

El uso de los ultrasonidos es tan útil en el diagnóstico de la osteoporosis como la densitometría ósea. En el panorama actual puede ser una herramienta valiosa en la estimación del riesgo de fractura y en la valoración de la estructura del hueso, ha dicho Manuel Sosa, de la SEMI.

Los ultrasonidos, una técnica de diagnóstico que se ha desarrollado notablemente en los últimos años, están demostrando que pueden contribuir notablemente a la estimación del riesgo de fractura por osteoporosis (que es del 40 por ciento en mujeres de más de 50 años) y a la valoración de la estructura del hueso.

Así lo ha explicado Manuel Sosa Henríquez, coordinador de la IV Reunión Nacional del Grupo de Trabajo en Osteoporosis de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), que se ha celebrado en Barcelona, con la asistencia de unos 150 expertos nacionales y referentes internacionales.

La aplicación de los ultrasonidos en el diagnóstico de la osteoporosis ha sido uno de los avances protagonistas de la puesta al día de la patología metabólica ósea que se ha hecho en este foro científico.

Al respecto, Sosa ha destacado que tienen el difícil reto de encontrar su lugar en un momento en que el patrón oro del diagnóstico de la osteoporosis es la densitometría ósea (DMO).

El internista del Hospital Universitario Insular de Las Palmas de Gran Canaria ha destacado que esta herramienta diagnóstica tiene a su favor que es tan útil como la DMO en la predicción del riesgo de fracturas osteoporóticas y, además, reúne otras ventajas: es inocua, mientras que la DMO emite rayos X; alrededor de diez veces más barata, y es una tecnología portátil, lo que permite al clínico trasladarla de una planta a otra y trabajar cómodamente.

La investigación en farmacogenética es otro de los asuntos candentes relativos a la osteoporosis. El interés de estos estudios radica en tratar de identificar los genes con una función crucial en la respuesta terapéutica a los fármacos disponibles actualmente para el manejo de la osteoporosis.

También se está observando que la variabilidad de la carga genética o existencia de distintos genotipos entre pacientes asiáticos, de raza blanca o negra influye en el tipo de respuesta terapéutica, ha añadido Sosa. Otra circunstancia que también puede condicionarla son las interacciones farmacológicas.

Precisamente, coincidiendo con la reunión del Grupo de Trabajo de Osteoporosis, el Instituto Catalán de la Salud ha informado de que ha detectado mujeres a las que se les han prescrito hasta cuatro fármacos para osteoporosis, gracias a la implantación de una herramienta informática que permite localizar interacciones.

METANÁLISIS DE IBANDRONATO

Uno de los avances farmacológicos comentados en la cita de la SEMI, en Barcelona, ha sido un metanálisis de ocho ensayos clínicos elaborado por un grupo de expertos de la Universidad canadiense de Ottawa, según el cual el ácido ibandrónico en dosis mensual y trimestral reduce el riesgo de fracturas no vertebrales por osteoporosis comparado con la dosis diaria.

De los ocho estudios se analizaron dos grandes ensayos clínicos en fase III aleatorizados y controlados, lo que ha aportado un mayor poder estadístico y tamaño muestral para detectar diferencias en tasas de fracturas. El metanálisis ha mostrado una reducción de la fractura no vertebral del 34 por ciento en pacientes tratadas con ibandronato.

LA ENCUESTA

Una encuesta de opinión sobre la osteoporosis efectuada por el Grupo de Trabajo de la SEMI entre más de 500 internistas españoles, ha revelado que el internista español está implicado en el estudio y tratamiento de la osteoporosis y piensa que está capacitado para su manejo, pues el 67,3 por ciento ya la aborda en la práctica clínica diaria, según informa la SEMI.

Además, opinan que los internistas deben tratar mayoritariamente la osteoporosis, aunque contando con el apoyo de atención primaria, según Manuel Sosa.


Patricia Morén
Barcelona, 22/04/2008
DIARIO MÉDICO