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18 Febr 2009

La ventana terapéutica de la artritis reumatoide (AR) se ha ampliado; ahora el reto es pronosticar la respuesta al tratamiento en cada caso, según ha dicho Michael Weinblatt, uno de los profesores de Harvard que han participado en un curso en San Lorenzo de El Escorial.



Michael Weinblatt, director asociado del Centro para la Artritis y Enfermedades Articulares de Boston, y profesor de la Universidad de Harvard, ha participado en España en el curso Updates in Rheumatology, celebrado en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) con el apoyo de Wyeth. Para Weinblatt, la determinación de genes asociados a la enfermedad autoinmune ha sido uno de los hallazgos más importantes realizados en los dos últimos años.

El reumatólogo espera ahora que "en cinco años o quizás diez, aunque yo creo que será antes de la década, habremos identificado los marcadores genéticos o biológicos que nos indiquen la respuesta a los tratamientos; de esta forma evitaremos el sistema actual por el que iniciamos la terapia con un fármaco, esperamos respuesta y si no se alcanza la deseada, recurrimos a otro".

El tratamiento de la artritis reumatoide se basa en la administración de metotrexato: "Un tercio de los pacientes con artritis reumatoide responden muy bien a este fármaco desde el principio", explica Weinblatt. En los que no se observa respuesta adecuada, se plantea la posibilidad de aumentar la dosis o de cambiar la vía de administración del fármaco a subcutánea, y si también así se detecta resistencia, se recurre a los tratamientos biológicos.

"Normalmente, continuamos con los agentes anti-TNF-beta, cuya seguridad y eficacia han quedado demostradas a lo largo de diez años". Dentro de esta familia, el especialista reconoce que no tiene preferencia por una molécula concreta, pues hasta el momento ningún estudio ha aportado pruebas fehacientes sobre la superioridad de una sobre otra. "Finalmente, en los sujetos donde los anti-TNF no resultan eficaces, existen otras opciones".

Weinblatt ha aludido a la importancia de adelantar el diagnóstico: "Para el especialista la detección de la artritis no supone ninguna dificultad, pero dependemos de que el médico de atención primaria nos remita a los pacientes"; en ese nivel asistencial debe hacerse hincapié en que es vital instaurar cuanto antes un tratamiento modificador de la enfermedad. Otro aspecto que no hay que olvidar en el abordaje de la artritis es el control del riesgo cardiovascular, que en estos pacientes es más acusado.

Por su parte, Peter Nigrovic, profesor de Harvard y ponente del curso, ha abundado en la artritis idiopática juvenil, cuyo abordaje debe ser contundente para evitar que la enfermedad afecte al crecimiento articular.

"Tratamos, no curamos"

La Universidad de Harvard, en Boston, lleva años realizando el curso de actualización Updates in Rheumatology. Su coordinador, Dwight Robinson, director de la Unidad de Reumatología Clínica del Hospital General de Massachusetts, en Boston, ha explicado que estos encuentros se han empezado a celebrar también en Europa, con el objeto de trasladar la experiencia de los especialistas de Harvard a colegas de otros países.

Robinson opina que el tratamiento de la artritis ha mejorado mucho gracias a la introducción de las terapias biológicas, aunque todavía se limitan a suprimir la actividad de la enfermedad: "Tratamos, no curamos, porque no conocemos la causa de las enfermedades reumatológicas; ignoramos el origen de la reacción inflamatoria implicada en la patología; no obstante, y a pesar de no conocer la causa, las terapias están consiguiendo muy buenos resultados".

DIARIO MÉDICO
Sonia Moreno
17/02/2009