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04 Abri 2012

EDUCAR AL PACIENTE REDUCIRÍA LOS CASOS Y VISITAS

La buena gestión del circuito asistencial de la artrosis, centrado en la coordinación y colaboración entre los diferentes especialistas, es básica para el manejo de esta enfermedad. No obstante, lo esencial es educar y formar al paciente para que acuda y reciba antes la asistencia sanitaria. Una atención en la que tiene gran peso esta patología, ya que el 30 por ciento de los pacientes remitidos a reumatología se deben a la artrosis.

La artrosis requiere del trabajo y coordinación de los diferentes especialistas para hacer frente a esta enfermedad, que está aumentando significativamente y que consume numerosos recursos. En este contexto, Diario Médico, junto a Bioibérica Farma, impulsa el programa Artrosis Integral para centrar la atención sobre el peso de esta enfermedad en la sociedad. Un peso que se puede observar en la asistencia, donde en los servicios de reumatología de España la artrosis es el motivo de consulta en un 30 por ciento de los pacientes remitidos, según Ruth López, reumatóloga del Hospital Virgen de la Concha, en Zamora.

En este circuito asistencial, lo principal y más importante para reducir la frecuentación y los casos artrósicos es educar al paciente porque éste tarda mucho tiempo en acudir al médico, afirma Pere Benito, reumatólogo del Hospital del Mar, en Barcelona, quien explica que la artrosis es una enfermedad de insuficiencia articular. "Llegamos a esa insuficiencia por muchas vías, como la obesidad. Por ello, con los primeros síntomas hay que acudir rápidamente al médico".

TRATO DE LOS ESPECIALISTAS

Ya en el trabajo entre los diferentes especialistas, el médico de atención primaria constituye uno de los eslabones. Aunque los estudiantes reciben poca preparación en la facultad sobre enfermedades reumatológicas, según Benito, la relación directa entre atención primaria y los especialistas hace que su formación sea cada vez mejor.

Por otro lado, el trato entre el reumatólogo y el traumatólogo lo condiciona la gravedad, la incapacidad funcional y la limitación que la artrosis provoca. "Los reumatólogos diagnosticamos y tratamos la enfermedad, permitimos optimizar la calidad funcional del paciente, y, por ende, de vida, mediante el manejo analgésico, antiinflamatorios, infiltraciones y fármacos sintomáticos de acción lenta", explica López, y apunta como fundamental la indicación de ejercicios aeróbicos, la pérdida de peso y evitar las sobrecargas. Cuando la evolución de la artrosis es importante, la valoración por el traumatólogo permite decidir si es necesaria la intervención quirúrgica.

Según López, en el 85 por ciento de los casos remitidos es suficiente una buena anamnesis, una exploración y una radiografía para establecer un diagnóstico cierto de la artrosis e indicar un tratamiento. Ocasionalmente, cuando la clínica, las manifestaciones o la radiología no son concluyentes, se precisa solicitar una analítica, realizar una ecografía o solicitar otra prueba de imagen.

No obstante, Benito señala que no es ni imprescindible la radiología en, por ejemplo, la columna o la rodilla. "En la artrosis sólo es fundamental la historia clínica y la exploración", Pero, sin duda, la clave está en la constancia que cada paciente, mediante ejercicios, rehabilitación o tratamiento fisioterapéutico, pueda hacer en su domicilio.

En este proceso, los especialistas no creen que la sanidad pública se beneficie de la privada, ya que el acceso a radiografías y la pauta de tratamiento es igual tanto en el servicio público como en el privado. Además, Benito apunta que no existen unidades de artrosis en la privada, sólo en quirúrgica, por lo menos en el caso de Cataluña. Aunque sí reconoce que hay una corriente de opinión de cooperación privada-pública. "Tal y como se encuentran los recursos en este momento, es muy propable que ese pensamiento se lleve a cabo en los próximos años".

MUCHO POR HACER

A pesar del trabajo de organización y colaboración entre los diferentes especialistas en artrosis, de la función importante que desempeña el propio paciente para reducir los factores de riesgo de la enfermedad y de la cooperación entre la sanidad pública y privada, queda mucho por hacer y descubrir.

En estos momentos, añade Ruth López, se están produciendo grandes avances gracias a importantes grupos de investigación, básica y clínica, en nuestro país que están promoviendo estudios que van desde los condicionantes genéticos hasta modelos experimentales o el uso de células madre, entre otros aspectos. Por ello, se espera que en los próximos años el trabajo de los investigadores dé resultado y se pueda avanzar en el manejo de esta difícil enfermedad.

DIARIO MEDICO
Ester Crespo
26 de marzo de 2012