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07 Junio 2008

El Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, ha celebrado esta semana una nueva edición de La Escuela de la Espalda, que se centra en proporcionar información, recomendaciones y educación a los pacientes que ya han sufrido un episodio de dolor lumbar para prevenir las recaídas.

Más del 90 por ciento de la población sufre en algún momento de su vida dolor común de espalda, o mecánico degenerativo, a consecuencia de su estilo de vida. Las causas principales suelen ser las malas posturas, los movimientos incorrectos al cargar peso y agacharse, los gestos y forzar posturas al realizar actividades laborales.

Los médicos de primaria deben enfrentarse al manejo de estos problemas continuamente, por lo que dar unas recomendaciones correctas ayudará a mejorar el pronóstico, la calidad de vida y a evitar las recaídas del paciente. En este sentido, el servicio de Rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal, ha celebrado de nuevo esta semana La Escuela de la Espalda, cuyo fin es la educación para la salud dirigida a la prevención del dolor de espalda tras un primer episodio, según ha explicado a DM, Lorenzo Jiménez Cosmes, jefe del servicio y responsable de la escuela.

La escuela también se dirige a pacientes con dolor crónico de espalda. "En ocasiones es incapacitante e impide realizar actividades de la vida diaria, de ocio y de trabajo. El objetivo en este grupo de pacientes es evitar la invalidez, con información de cómo deben cuidar su columna", afirma.

Compromiso
En definitiva, "se trata de que le paciente entienda que tiene un diagnóstico molesto pero benigno", y desmitificar lo que le ocurre. La información y la educación que se les da reduce la intensidad del dolor. "Además, se les enseña que tienen que tomar una conducta activa antes su problema de dolor, y entiendan por qué les duele". Otro mensaje clave es la importancia del ejercicio físico.

Los pacientes con dolor crónico tienden a la inactividad, lo que debilita los músculos. "En la escuela se les recomienda qué ejercicios deben realizar y qué deporte pueden practicar para mantener la forma física". Cuando el paciente llega a la consulta con dolor, lo primero que hay que hacer es un diagnóstico "para eliminar patologías mayores, producidas por una infección, un proceso inflamatorioreumático, un tumor o un problema metabólico".

Todas las posturas prolongadas son nocivas para la columna. Estar de pie o sentado sin moverse durante mucho tiempo daña la espalda. Por eso, en bipedestación hay que separar un poco las piernas y hacer cargas asimétricas del peso en cada extremidad, así como realizar basculamientos de la pelvis. A los pacientes se les enseña la postura de sentado sin silla mientras se alinea la columna con la pared.

"Así se fortalecen los cuadriceps y se reduce la tensión de la columna. Nuestra manera de acostarnos también influye. El colchón de consistencia intermedia es lo más adecuado". Jiménez recomienda dormir boca arriba con las piernas un poco dobladas y una almohada bajo de las rodillas si se sufre ciática. La postura lateral o fetal también es adecuada.

En cuanto a los asientos, "los más adecuados son duros y altos, aunque en el mercado se suelen encontrar bajos y blandos. Hay que enseñar al paciente que la espalda tiene que estar pegada al respaldo de los asientos y poner cojines para respetar la curva natural de la columna.

La altura no debe superar el tamaño de las piernas". En cuanto a los asientos laborales se explican las características correctas: deben ser giratorios, adaptables al tamaño de las personas, con forma en el respaldo y reposabrazos, que ayudan a reducir el peso del cuerpo sobre la zona lumbar.

Al levantarse, se deben contraer los abdominales, y ayudarse de muñecas y brazos. Asimismo, se recomienda a los pacientes que trabajan de pie que pongan un taburete de 15 centímetros para apoyar un pie y descargar el peso del cuerpo, así como no inclinar la postura hacia delante.

"Esto produce el principio del cascanueces y aumenta las presiones intervertebrales". Lo mismo ocurre al fregar y lavarse los dientes. Al recoger pesos, Jiménez recomienda agacharse flexionando las piernas "para evitar las cargas y las presiones en los discos lumbares" y mantener la carga pegada al cuerpo.

Miedo al porvenir
A partir de la entrada al mundo laboral y de los 30 años, aproximadamente, comienza a descuidarse la forma física, lo que se relaciona con el dolor lumbar. "El paciente que tiene dolor de espalda tiene miedo al porvenir. El dolor pasa por una fase de ansiedad cuando se produce la fase aguda" porque no pueden realizar su vida cotidiana, y se plantean cómo seguir adelante. Si el dolor se convierte en crónico, el paciente puede sufrir estados depresivos.

"En la escuela les damos información y les enseñamos a vivir con su dolor y a hacer cosas aunque persista. Se trata de evitar que cambien rutinas de la vida social y se aíslen. En muchos casos, la depresión se convierte en el principal problema, ya que el estado emocional influye en la intensidad del dolor".

Isabel Gallardo Ponce
06/06/2008
DIARIO MÉDICO