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10 Marz 2011

Las cefaleas en racimos suelen cursar en brotes de unos 30 minutos. El dolor suele localizarse en el entorno del ojo. Conviene advertir de que la implantación de neuromoduladores no está dirigida a todos los afectados. Entre los requisitos que los candidatos han de cumplir, el doctor Seijo señala el haber experimentado fracasos en todo tipo de tratamientos médicos, padecer un dolor crónico y diario y sufrir más de tres crisis al día.

La cirugía de la cefalea en racimos es una de las varias técnicas que practica la unidad de tratamiento del dolor del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Un unidad creada en 1984 que, años más tarde, se escindió: se produjo una división entre los tratamientos médicos (llevados a cabo por anestesistas), y los tratamientos intervencionistas (realizados por especialistas en neurocirugía funcional, en lo que se denomina tratamiento neuroquirúrgico del dolor).

Recientemente, el HUCA ha sido designado centro de referencia nacional para el dolor neuropático refractario, junto a muy pocos hospitales más de Madrid y Barcelona.

Fernando Seijo explica que "muchos dolores responden a los tratamientos médicos". Lo normal es que se apliquen técnicas quirúrgicas cuando previamente han fracasado las terapias farmacológicas. Es lo que se hace, por ejemplo, con la neuralgia del trigémino, generadora de un dolor devastador, o con el dolor del miembro fantasma: aquel que el paciente ya no tiene, pero que sin embargo le duele.

Se trata de procedimientos que se iniciaron a finales de los años 60 del siglo pasado y que el neurocirujano del Hospital Central aprendió en Oporto y Zurich. "En el HUCA implantamos el primer neuroestimulador medular en 1983, cuando pocos hospitales aplicaban estas técnicas", rememora.

Curiosamente, no se conoce el modo en que la neuromodulación inhibe los circuitos del dolor. Una teoría que se maneja es que libera una especie de morfinas naturales y endógenas denominadas endorfinas. Lo cual viene a sugerir que, en última instancia, "lo que estamos haciendo es aprovecharnos de mecanismos naturales del cerebro".

La Nueva España
Domingo, 6 de marzo de 2011