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14 Sept 2011

La implantación de un disco artificial es una buena opción en pacientes con discopatía degenerativa con lumbalgia. Pablo Clavel, de Quirón Barcelona, ha resumido las ventajas de esta técnica frente a la artrodesis, como el mantenimiento del movimiento de la articulación.

Pablo Clavel, neurocirujano del Hospital Quirón, de Barcelona, ha recordado que la discopatía degenerativa puede dar lugar a dos tipos de cuadro clínico: en primer lugar, puede causar una hernia y originar ciática en el paciente, para lo que se opta por una discectomía; en los pacientes con discopatía degenerativa con lumbalgia, que puede llegar a ser invalidante y crónica, la cirugía habitual es la artrodesis, que elimina el movimiento de la articulación, y el dolor, con mejoras en el 70-75 por ciento de pacientes.

"La implantación de un disco artificial es la alternativa a esta cirugía de artrodesis: mediante una discectomía se retira el disco degenerado y se implanta el citado disco artificial. Las ventajas: una cirugía conceptualmente mucho más fisiológica porque se mantiene el movimiento de la articulación en vez de eliminarlo, lo que tiene implicaciones clínicas -con una mejor evolución postoperatoria- y menos lesiones y degeneración en los discos adyacentes a medio plazo, a diferencia de lo que sucede a los pacientes de artrodesis a causa del aumento de la presión intradiscal demostrado que tiene lugar en los discos adyacentes", ha descrito.

En su opinión, la técnica presenta también ventajas inherentes a su abordaje por vía anterior, que evita grandes incisiones, con amplias disecciones de la musculatura y la consiguiente pérdida de sangre. Además, esta musculatura paravertebral es "muy importante debido al dolor que experimentan los pacientes tanto en el postoperatorio como a medio y largo plazo".

Hay pacientes que, operados de una artrodesis, presentan dolores crónicos por la atrofia de esta musculatura. Además, "la cirugía de artrodesis es en cierta manera destructora, porque en ella se practican osteotomías para conseguir una fijación que no se hace en la cirugía de prótesis de disco, en la que el abordaje es retroperitoneal", ha recordado.

El acceso a la columna se realiza entre L4 y L5, separando ligeramente la bifurcación de la vena cava así como la bifurcación de la arteria aorta, mientras que entre L5 y S1 no suele ser necesario movilizar los vasos. Una vez conseguida la exposición, se retira el disco degenerado y se coloca un implante de disco artificial, con lo que el paciente puede recibir el alta al segundo o tercer día tras la intervención.

Complejidad técnica

"El abordaje del disco por vía anterior tiene cierta complejidad técnica y suele ser preciso un cirujano vascular. Pero especialistas de columna entrenados en hacer el abordaje tienen el mismo o incluso menor número de complicaciones que el cirujano vascular, según la literatura publicada. Al final el abordaje no resulta tan complejo, aunque requiere de cierto aprendizaje. Y, al igual que se colocan prótesis de disco cervical, deben colocarse prótesis de disco lumbar. El abordaje no ha de ser una limitación" ha recomendado.

Respecto a la discusión sobre si los discos artificiales son implantes válidos o no, Clavel ha considerado que es un tema cerrado gracias a la tecnología y la experiencia de los últimos 15 años, y sobre todo, con unos mejores resultados clínicos que se obtienen ahora. Como ha señalado, la tercera generación de discos artificiales son "mucho mejores" que los anteriores, con diseños muy similares al disco natural y con la misma curva de flexión y extensión. "Se criticaba a los discos artificiales, sobre todo a los que no son constreñidos, de sobrecargar las facetas articulares. Pero yo no he tenido casos con los nuevos discos, que están muy bien diseñados mecánicamente, con capacidad de absorción de choque y comprensibilidad".

DIARIO MEDICO
Javier Granda Revilla
, Barcelona
8 de septiembre de 2011