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20 Abri 2010

Miguel Ángel González-Gay y José Luis Hernández Hernández, ambos del Hospital Marqués de Valdecilla, en Santander, son los coordinadores de una investigación iniciada para demostrar la asociación de las enfermedades de carácter inflamatorio, como es el caso de la artritis psoriásica o la psoriasis per se, con un mayor riesgo cardiovascular.

Una de las causas que producen mayor mortalidad en las enfermedades reumatológicas es el desarrollo en los pacientes de una arterioesclerosis acelerada debido al proceso inflamatorio y otros cuadros cardiovasculares.

Hay estudios que demuestran claramente esa asociación, por ejemplo, en la artritis reumatoide, pero en el hospital cántabro de Valdecilla la línea de investigación iniciada quiere ampliar el espectro a enfermedades de carácter inflamatorio no sólo reumatológicas, sino a otras con implicación reumatológica, como es el caso de la artritis psoriásica o la psoriasis per se, que también se asocian con mayor riesgo de eventos cardiovasculares.

Miguel Ángel González-Gay, jefe de sección de Reumatología del Marqués de Valdecilla, y José Luis Hernández Hernández, adjunto de Medicina Interna y miembro de su Unidad de Lípidos, además de profesor de la Universidad de Cantabria, consideran que de esta investigación saldrán resultados que mejorarán la calidad de vida de los pacientes. "Es difícil lograr una aplicación práctica diaria, pero veremos a los pacientes de otra manera; y responderá a dudas actuales, al tiempo que generará otras nuevas".

En los pacientes con enfermedades sistémicas e inmunológicas el riesgo arterioesclerótico es grande, mayor que el de la población general.

El primer paso es un proyecto sobre psoriasis y artritis psoriásica que a los dos especialistas les gustaría que acabara en la futura creación de una Unidad de Arterioesclerosis e Inflamación, una infraestructura que, en opinión de ambos, tendrán que poner en marcha todos los grandes hospitales para manejar mejor las complicaciones que causan la muerte a los pacientes, y mejorar al mismo tiempo la calidad de vida de los enfermos.

"Los grandes olvidados en los estudios ligados al riesgo vascular son los pacientes con enfermedades sistémicas e inmunológicas. Estaban muy centrados en lo que era el problema puramente reumatológico, pero el riesgo arterioesclerótico es muy grande, mayor que el de la población general, y en esa línea de trabajo nos adentramos, pues la arterioesclerosis también es una enfermedad inflamatoria", ha recordado Hernández.

Los dos especialistas cuentan ya con financiación del Instituto de Formación e Investigación Marqués de Valdecilla (Ifimav) para centrar este estudio en la población de Cantabria, y no sólo en artritis reumatoide o artritis psoriásica, sino en enfermedades inflamatorias en general, a fin de realizar un análisis pormenorizado de las complicaciones cardiovasculares.

"A la larga, queremos manejar mejor la arterioesclerosis con la ayuda también de los servicios de dermatología, cardiología, endocrinología, bioquímica, medicina preventiva y anatomía patológica. Comenzaremos con la artritis psoriásica y la psoriasis, pero ampliaremos el trabajo a otros cuadros clínicos asociados a inflamación", ha añadido González-Gay.

FÁRMACOS BIOLÓGICOS

Una segunda parte de la investigación consiste en determinar qué efectos tienen los fármacos biológicos que se utilizan en los cuadros sistémicos con respecto a la mejoría de los parámetros arterioescleróticos en los pacientes que reciben esa terapia biológica. "Hemos confirmado la evidencia, y ahora estudiamos los mecanismos de ese desarrollo arterioesclerótico, junto al análisis de unos fármacos biológicos que disminuyen, según varios trabajos, el desarrollo de eventos cardiovasculares en pacientes reumatológicos".

Este ambicioso proyecto transversal de prevención se pondrá en marcha a mediados de este año con financiación mixta. Los pacientes de reumatología y dermatología afectados de psoriasis y artritis psoriásica deberán firmar el preceptivo consentimiento informado, a fin de someterles a pruebas concretas de electrocardiografía, ecografía de carótida, analíticas, pruebas específicas de función endotelial y marcadores metabólicos ligados a la inflamación.

Para González-Gay y Hernández, en la actualidad es una evidencia que las enfermedades reumáticas inflamatorias se asocian con un aumento de riesgo cardiovascular. "Está bien establecido en artritis reumatoide, y estudios más recientes demuestran que otras enfermedades como la artritis psoriásica y la espondilitis anquilosante también se asocian con un aumento del riesgo de evento cardiovascular, lo mismo que en lupus eritematoso sistémico".

DIARIO MEDICO
15 de abril 2010