Actualidad Noticias Te mantenemos informado

21 Junio 2012

OBJETIVO, LA ARTROSIS ARTICULAR

La infiltración de troncales mesenquimales de la médula ósea obtenidas del paciente con gonartrosis para determinar su seguridad y eficacia en la regeneración articular es objeto de un ensayo clínico que acaba de iniciar la Clínica Universidad de Navarra. Es un ejemplo de cómo la biomedicina puntera se estudia en el tratamiento y diagnóstico de la artrosis. Esta enfermedad es una de las patologías más prevalentes y discapacitantes de la tercera edad y consume importantes recursos socioeconómicos, lo que explica el despliegue en investigación.

Algo se mueve en la rodilla y no es solo por el último baile de moda. En los últimos años, los tratamientos médicos y las técnicas diagnósticas más pioneras tienen como objetivo la artrosis de articulación. El motivo bien puede estar en la alta prevalencia de esa enfermedad, recrudecida por el envejecimiento demográfico: el último estudio Episer auspiciado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) sobre prevalencia de las enfermedades reumáticas indicaba una prevalencia de artrosis sintomática de rodilla en mayores de 20 años del 10,2 por ciento.

Sin ser una enfermedad que comprometa la esperanza de vida, tiene un impacto nada desdeñable en la cotidianidad de los pacientes. La Organización Mundial de la Salud estima que la artrosis se convertirá en la cuarta causa de discapacidad en 2020. En cuanto a su repercusión económica, el estudio ArtRoCad, coordinado por Emilio García Criado, de Semergen, y Enrique Batlle, de la SER, reveló que el coste medio anual en España de la artrosis de rodilla y cadera por paciente asciende a 1.500 euros. Otro aspecto importante del estudio indicaba que, aunque sólo un 10 por ciento de los pacientes encuestados permanecían laboralmente activos, una tercera parte estaba de baja laboral en el momento de la entrevista, la mayoría durante más de un mes y provocado por la artrosis.

Los primeros resultados del estudio sobre células madre mesenquimales en gonartrosis estarán disponibles a finales de 2013.

MÁS ALLÁ DE LOS FÁRMACOS

El tratamiento actual de la artrosis no es curativo, pero persigue el alivio del dolor y reducir en lo posible la incapacidad funcional y la progresión de la enfermedad. Sin embargo, más allá de la farmacología y, en los casos indicados, de la cirugía, se estudian diferentes estrategias que en unos años podrían ser el tratamiento de elección, según auguran los investigadores implicados. Una de esas estrategias consiste en la medicina regenerativa, basada en el empleo de células madre. Un grupo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra (CUN) acaba de poner en marcha un ensayo clínico para determinar la seguridad y eficacia de la infusión intraarticular de células madre adultas mesenquimales, obtenidas de la médula ósea del paciente, en el tratamiento de la gonartrosis, así como en la modificación del curso natural de la degeneración articular.

El ensayo, dirigido por Gonzalo Mora Gasque, traumatólogo de la CUN y en el que participa también el Hospital Clínico de Salamanca, ha sido impulsado por el recién extinguido Caiber (Plataforma Española de Ensayos Clínicos) del Instituto de Salud Carlos III. Está financiado mediante un fondo ICI (Investigación Clínica Independiente) del Ministerio de Sanidad.

CONDROCITOS AUTÓLOGOS

Mientras llegan los resultados de esta investigación "se esperan en diciembre de 2013" para despejar las dudas sobre la utilidad de dichas células, ya en diferentes centros españoles se emplea otro tipo de terapia celular, con condrocitos, en la regeneración del cartílago dañado y evitar la artrosis. Así lo hace el grupo de Pedro Guillén, de la Clínica Cemtro, en Madrid. Sobre esta terapia sí hay datos: un 95 por ciento de los 351 implantes en rodilla y tobillo con condrocitos autólogos cultivados para tratar defectos condrales realizados por Guillén entre 1996 y 2010 han proporcionado resultados entre buenos y excelentes. Además de la utilidad de la células, se estudian otras fórmulas sofisticadas de administración de terapia; en concreto, un reciente trabajo indica que el uso de nanopartículas para liberar fármacos en la gonartrosis podría ayudar a aumentar la retención del fármaco en la cavidad de la rodilla, y por lo tanto, reducir la frecuencia de pacientes que deben recibir inyecciones. Estos resultados se presentaron en la Reunión Anual de la Asociación Americana de Científicos Farmacéuticos, en Washington (Estados Unidos).

Mediante la proteómica se espera identificar proteínas implicadas en la destrucción del cartílago articular para desarrollar un análisis diagnóstico sencillo.

PROTEÍNAS Y GENES

Otro campo biomédico puntero que busca una aplicación en la artrosis de rodilla es la proteómica. En principio, con el estudio proteómico se busca conseguir que el diagnóstico y, por tanto, el tratamiento, llegue a los pacientes en estadios más precoces de la degeneración de la articulación.

Así, se trata de identificar a las proteínas implicadas en la destrucción del cartílago articular y, a partir de esa detección, desarrollar un análisis de saliva o de orina que baste para el diagnóstico, como expuso Gilbert Omenn, director del Centro de Medicina Computacional y Bioinformática de la Universidad de Michigan, en el último Congreso Mundial de Artrosis, organizado por la Sociedad Internacional de Investigación en Artrosis (Oarsi, en inglés), en Barcelona.

Y de la técnica de microarrays de ADN se sirve el proyecto Arthrosischip, con el que se indagan marcadores genéticos que puedan ser útiles en el pronóstico de la evolución de la artrosis. El objetivo es predecir el curso de la enfermedad de manera individualizada para poder elegir la estrategia terapéutica más adecuada en los estadios precoces, algo esencial en una enfermedad cuyos primeros años cursa sin síntomas. Francisco Blanco, reumatólogo y director científico del Instituto de Investigación Biomédica de La Coruña (Inibic), es el coordinador del proyecto en el que participan una treintena de centros españoles.