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30 Julio 2013

Los pacientes con AR tienen el doble de riesgo de complicaciones. La ecografía detecta la presencia precoz de placas de ateroma.

El uso de la ultrasonografía de carótida permite estratificar el nivel de riesgo a un bajo coste y de forma rápida y sencilla, con el fin de instaurar un tratamiento precoz y reducir la mortalidad. Investigadores del Hospital Universitario Valdecilla y el Instituto de Formación e Investigación Marqués de Valdecilla (Ifimav) han demostrado, en un trabajo sobre 370 pacientes, la utilidad de la ecografía de carótida para determinar el nivel de riesgo cardiovascular en enfermos con artritis reumatoide (AR).

"La clínica diaria nos dice que es importante estratificar el riesgo cardiovascular en pacientes con AR, sobre todo en aquellos con más de diez años de evolución, con manifestaciones extraarticulares o marcadores serológicos positivos", según Miguel Ángel González-Gay, investigador principal del grupo de Epidemiología, Genética y Ateroesclerosis en Enfermedades Inflamatorias Sistémicas del Ifimav y jefe de Sección del Servicio de Reumatología del Hospital Valdecilla.

Guías no específicas
Un trabajo, cuyo primer autor es Alfonso Corrales, reumatólogo del citado hospital y que publica el último número de Annals of the Rheumatic Diseases, permite establecer la sensibilidad de la ultrasonografía de carótida para determinar un alto o muy alto riesgo cardiovascular en pacientes en los que las guías convencionales indican un riesgo moderado. El trabajo lo firman también González-Juanatey, Peiró, Blanco, Llorca y González-Gay.

Las guías europeas utilizadas para determinar ese riesgo en la población general, a pesar de haber sido adaptadas a los pacientes con AR, "no determinan con exactitud qué enfermos tienen un riesgo elevado de desarrollar eventos cardiovasculares, por lo que es necesario encontrar pruebas no invasivas que ayuden a definir mejor ese riesgo", afirma el director del grupo.

Los pacientes con AR -enfermedad reumatológica inflamatoria por excelencia, que afecta a entre el 0,5 y el 1 por ciento de la población- tienen el doble de riesgo de desarrollar eventos cardiovasculares -infartos, ictus y tromboembolismos, entre otros- que la población general, constituyendo la principal causa de mortalidad en estos enfermos.

"En esta mayor susceptibilidad están implicados factores genéticos y el hecho de que la inflamación crónica, típica de esta y otras enfermedades reumatológicas, acelera el proceso de aterogénesis, es decir, la formación de placas de ateroma en la pared arterial que con el tiempo darán lugar a complicaciones cardiovasculares", asegura el especialista de Valdecilla, para quien la conclusión del trabajo, que forma parte de una línea de investigación financiada por el Instituto de Salud Carlos III, es que la ecografía "sirve para estratificar el riesgo real de mortalidad por causa cardiovascular en pacientes con AR, a diez años vista, de forma rápida, sencilla y a un bajo coste".

Definir categorías
El estudio se ha llevado a cabo sobre 371 pacientes, muchos de los cuales tenían, según las guías convencionales, un riesgo leve o moderado. "La exploración de la arteria carótida con ultrasonografía permite definir con gran exactitud el riesgo cardiovascular, porque detecta la presencia de placas de ateroma o un espesor aumentado de la pared arterial".

La utilización combinada de las guías de riesgo europeas y la ecografía alcanza una sensibilidad mayor del 90 por ciento para determinar qué pacientes deben ser incluidos en la categoría de alto o muy alto riesgo cardiovascular. "La relevancia de este trabajo estriba en que existe una buena correlación entre los hallazgos de la ecografía carotídea y el riesgo de desarrollar un evento cardiovascular, pues la presencia de placas de ateroma es sinónimo de muy alto riesgo cardiovascular no sólo en pacientes con AR, sino también en la población general", según González-Gay.

El control de la inflamación

El trabajo publicado en Annals of the Rheumatic Diseases establece con precisión no sólo el nivel de riesgo cardiovascular, sino que permite poner en marcha medidas terapéuticas para reducir el riesgo de complicaciones, mediante un control estricto de la inflamación, de la tensión arterial y del nivel de colesterol LDL, cuando se determina que el riesgo es alto o muy alto, aunque todavía no existan manifestaciones clínicas de ello.

Este estudio confirma la posibilidad que ofrece la ecografía carotídea de hacer un diagnóstico precoz de las lesiones indicativas de riesgo cardiovascular sin necesidad de recurrir a pruebas invasivas, lo cual permitirá avanzar en el tratamiento y mejorar el pronóstico y la supervivencia de los pacientes con AR.

DIARIO MÉDICO
Santiago Rego
Santander, 29/07/2013