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23 Novi 2011

Consultar pronto al especialista, la exposición a la contaminación ambiental o el estatus socioeconómico son posibles factores de riesgo en artritis reumatoide, según dos estudios presentados en el ACR.

Prevenir una patología o intentar mejorar su deterioro depende, entre otras cosas, de identificar los elementos que intervienen en ella y que fomentan su progresión.

Seguramente por eso durante el Congreso Anual Americano de Reumatología, celebrado en Chicago, se han presentado investigaciones que iban en esa línea, intentando concretar los factores de riesgo de las enfermedades reumáticas. Es el caso del estudio dirigido por Jamie E. Hart, del Hospital Brigham and Women de Boston, en Estados Unidos, realizado en colaboración con el Instituto Karolinska de Estocolmo, en Suecia, que ha examinado cómo afecta la contaminación ambiental en la artritis reumatoide.

"Parece ser que la polución, especialmente la generada por los coches, aumenta el riesgo de tener la enfermedad", según Hart.El análisis se llevó a cabo a partir de dos estudios: por un lado, de la Investigación Epidemiológica Sueca de Artritis Reumatoide (EIRA, en sus siglas en inglés) se escogieron los casos de 1.330 pacientes y de 2.235 individuos sanos, y por otro lado, del Estudio de Salud de las Enfermeras de Estados Unidos se analizó a 91.203 mujeres, de las cuales 762 desarrollaron la enfermedad a lo largo de los treinta años siguientes.

A parte del análisis de la influencia de la exposición a la contaminación ambiental, los investigadores tuvieron en cuenta otros factores individuales, como el estatus socioeconómico, la educación, la edad, el sexo o el consumo de tabaco, llegando a la conclusión de que también afectaban al desarrollo de la patología. Además, compararon los resultados obtenidos en los estudios de cada país. "En el Estudio de Salud de las Enfermeras no encontramos evidencias de que el contacto con el dióxido de sulfuro incrementara el riesgo de artritis reumatoide, mientras que en el estudio sueco sí".

Según Hart, estas diferencias pueden deberse a que el nivel socioeconómico era diferente en ambos grupos: las pacientes del NHS tenían educación universitaria y una situación económica relativamente alta, mientras que los individuos del estudio sueco, no. "La causa podría ser que las personas con un nivel económico más bajo suelen vivir en casas donde se filtra más la contaminación y esto afecte a su salud"" En su opinión, aunque se requerirán más investigaciones que corroboren los resultados, es importante ver cómo los factores ambientales influyen en la enfermedad. "Lo siguiente será observar cuál es el impacto del tabaco".

CONSULTAR AL ESPECIALISTA

Acudir de forma temprana al reumatólogo es importante, tanto que, si el paciente no lo hace, sus posibilidades de tener que pasar por quirófano aumentan un 40 por ciento. "El tratamiento temprano a cargo de un especialista disminuye los costes asociados a las cirugías ortopédicas", ha señalado Debbie Feldman, de la Universidad de Montreal, en Canadá, que ha dirigido el estudio.

Feldman y su equipo analizaron a 3.890 pacientes con artritis reumatoide de Quebec, en Canadá, entre los años 1995 y 2007. De ellos (la mayoría mujeres con una media de 56 años de edad), un 73 por ciento solamente habían tenido un primer diagnóstico de la patología, un 13,7 por ciento sí habían vuelto a ver al especialista durante los tres primeros meses después del diagnóstico, y un 13,3 por ciento no lo habían hecho.

Según los investigadores, los individuos del segundo grupo tuvieron que recurrir a cirugía ortopédica un 40 por ciento menos, en comparación con los pacientes del tercer grupo.

DIARIO MEDICO
Beatriz Roselló
11 de noviembre de 2011