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18 Sept 2008

Las pequeñas lesiones en los sujetos de edad avanzada son más comunes de lo que se pensaba, sobre todo las que se ven con la resonancia magnética. Dos estudios que se publican hoy en The New England Journal of Medicine recogen algunas de las recomendaciones para el diagnóstico y manejo de las rodillas en los ancianos.

La cirugía artroscópica en artrosis de rodilla no proporciona ningún beneficio adicional a la terapia física y médica adecuada, según un estudio que se publica hoy en The New England Journal of Medicine. Alexandra Kirkley, de la Clínica de Medicina Deportiva Fowler Kennedy, perteneciente a la Universidad Western Ontario, en Canadá, ha diseñado un trabajo para valorar la eficacia de la cirugía artroscópica de la rodilla, ya que en los últimos años se han publicado estudios con resultados diferentes sobre los beneficios de la cirugía en la gonartrosis en personas añosas.

Los pacientes seleccionados presentaban artrosis entre moderada y grave. Se seleccionaron de forma randomizada para lavado quirúrgico y desbridamiento artroscópico junto con terapia médica o física o tratamiento físico y médico solo. El principal objetivo fue la valoración del pronóstico del paciente teniendo en cuenta el índice de artrosis de las universidades canadienses Western Ontario y McMaster durante dos años de seguimiento. También se valoró el estado físico de los pacientes.

De los 92 pacientes que se iban a someter a cirugía, seis no pudieron hacerlo. El grupo control lo constituyeron 86 pacientes que recibieron sólo terapia médica y física. Después de dos años de seguimiento programados en el estudio, el índice medio de valoración del pronóstico de los pacientes fue de 874±624 frente a 897±583 del grupo control. En la valoración física los resultados fueron similares en los dos grupos: 37±11,4 y 37,2±10,6 en los que recibieron tratamiento quirúrgico y en los que no, respectivamente.

Lo que no se ve
Otro estudio, cuyo primer autor es Martin Englund, de la Unidad de Formación e Investigación Epidemiológica Clínica de la Universidad de Boston, sugiere que la resonancia ofrece datos de sospecha de artrosis sobre el menisco que son comunes en las rodillas de los sujetos de edad avanzada.

De hecho, la resonancia magnética se suele hacer en personas con síntomas en la rodilla de los que se desconocen las causas. Cuando se determinan fisuras en el menisco, los síntomas se atribuyen a esta lesión. Sin embargo, no existen demasiados datos sobre la prevalencia de las alteraciones en el menisco en la población general y la asociación entre los síntomas en la rodilla y las evidencias radiográficas sobre la artrosis.

El citado grupo estudió a individuos de Framingham (Massachusetts) que respondieron a un cuestionario telefónico. Su edad estaba comprendida entre los 50 y los 90 años y no se seleccionaron en función de sus problemas articulares. Se valoró el estado del menisco de la rodilla derecha con imágenes de resonancia de 991 sujetos, de los que el 57 por ciento eran mujeres. Los síntomas detectados en esas rodillas se evaluaron mediante un cuestionario.

La prevalencia de fisuras o destrucción del menisco en la rodilla derecha detectadas con resonancia magnética variaba del 19 por ciento en las mujeres de entre 50 y 59 años al 56 por ciento en las que la edad variaba oscilaba entre los 70 y los 90 años. Los sujetos con una cirugía de la rodilla previa se excluyeron del estudio. Entre los que presentaron evidencias radiográficas de artrosis, la prevalencia de la fisura del menisco era del 63 por ciento en los individuos con dolor, picor o debilidad en las rodillas la mayor parte de los días, mientras que este porcentaje sólo se reducía al 60 por ciento en los que no presentaban síntomas previos.

La prevalencia en los sujetos sin evidencia radiográfica de artrosis fue del 32 y 23 por ciento en los dos rangos de edad descritos. El 61 por ciento de los participantes en el trabajo habían desarrollado fisuras en el menisco sin dolor, picor o debilidad en el mes anterior a someterse a la prueba diagnóstica.

A LOS ADECUADOS
La selección de los pacientes que se someten a cirugía artroscópica de la rodilla es imprescindible para conseguir beneficios, según explica Robert Marx, del Departamento de Cirugía Ortopédica de la Universidad Cornell, en Nueva York, en un editorial que se publica hoy en The New England Journal of Medicine. Las anomalías anatómicas y las determinadas por estudios de resonancia magnética no se correlacionan con los síntomas y su corrección no se traduce en una mejoría funcional, pero la artroscopia tiene un papel en ciertos pacientes, sobre todo los que además de artrosis también presentan otros problemas en la rodilla, como fisuras o pérdida de masa del menisco, que son los responsables de esos problemas.

En el estudio se excluye a los pacientes que tienen grandes fisuras en el menisco, que fueron detectadas a través del examen clínico o, en contadas ocasiones, a través de imágenes de resonancia magnética. Por eso, Marx comenta que los candidatos incluidos en el trabajo de Kirkley no eran los adecuados; de ahí los resultados del estudio.

DIARIO MÉDICO
Nueva York
11/09/2008