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05 Octu 2007

Las fracturas osteoporóticas del cuerpo vertebral han encontrado un sólido aliado terapéutico en la cifoplastia, una metodología que consigue recuperar la altura y estabilizar el del cuerpo vertebral dañado. De este modo, se reduce notablemente el dolor para el paciente.

Según José de Andrés, jefe del Servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia >, la "cifoplastia se ha consolidado como tratamiento de la fractura osteoporótica, al conseguir recuperar la altura vertebral y estabilizarla, con lo cual el dolor del paciente desaparece"; así lo ha manifestado durante el XII Congreso de la SociedadEuropea de Anestesia y Reanimación (ESRA) en el que De Andrés preside el comité organizador.

Ha añadido que la fractura osteoporótica de cuerpo vertebral "implica que se produce una pérdida de continuidad en la distancia entre los dos platillos, generándose por lo general un acuñamiento anterior de las vértebras. Esto suele ocurrir en la zona de las dorsales y, con el paso del tiempo, puede derivar en una cifosis".

Cuando la vértebra queda inestable porque la relación de los fragmentos provoca una movilidad, la existente con sus forámenes causa una irritabilidad sobre las raíces nerviosas o las terminaciones sensitivas. "Ello implica que cada movimiento que realiza la persona, o incluso al toser o respirar profundamente, le produce una molesta irritabilidad, lo cual merma su calidad de vida".

Suele ser un fenómeno ligado al envejecimiento, pero también se relaciona con procesos oncológicos, sin olvidar la fractura espontánea.

Mejora consecutiva
La primera técnica de estabilización vertebral fue la vertebroplastia, basada en la inyección de cemento dentro de la vértebra. Este método aún se aplica, "pero, al no tener una capacidad de contención dentro de ella, provoca salidas del cemento hacia el forámen o canal vertebral, produciéndose gran irritabilidad porque se calienta".

No obstante, según ha afirmado De Andrés, las últimas técnicas, denominadas transpediculares o extrapediculares, han ido mejorando, fundamentalmente su aplicación en el segmento vertebral lumbar y torácico. "Gracias a la cifoplastia, que implica al pedículo vertebral como área de entrada a la vértebra, se recupera la altura del cuerpo vertebral, llevándolo otra vez a la distancia entre platillos vertebrales que tenía inicialmente". Además, permite crear una cavidad dentro de la vértebra mediante un proceso de inflado y, una vez realizado, se rellena con un cemento acrílico.

El auge de la cirugía mayor ambulatoria (CMA) también ha centrado el interés de los expertos que han participado en el congreso.

La clave de la CMA es controlar el dolor postoperatorio, según Roberto García Aguado, jefe clínico de Anestesia de la Unidad de Cirugía Ambulatoria del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. "El modelo de CMA tiene mucha proyección y su evolución debe medirse en la cantidad de nuevas intervenciones complejas que puedan integrarse".

Servando López, anestesiólogo del Juan Canalejo, de La Coruña, ha remarcado que el principal reto es que "la calidad en el hogar sea similar a la ofrecida en el centro hospitalario". Además del mayor confort para los pacientes, la CMA libera recursos hospitalarios.

Un cambio muy beneficioso
El déficit de hemoderivados obliga a los especialistas a una mayor sensibilización y una planificación adecuada que permita minimizar su uso en situaciones programadas. Juan Catalá, secretario técnico quirúrgico del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, considera que, al margen de las alternativas a los bancos de donaciones, el principal avance se ha producido en los especialistas, "que han pasado de una medicina unipersonal a otra más consensuada y protocolizada. Se ha pasado de usar todos los métodos de ahorro a trabajar conjuntamente y establecer recomendaciones o protocolos para utilizar una técnica u otra".

DIARIO MÉDICO, 14/09/2007

Enrique Mezquita. Valencia