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30 Mayo 2014

Hay más riesgo de degeneración articular en deportistas de élite por su mayor vulnerabilidad lesional, pero no está claro que la participación en ausencia de lesión perjudique las articulaciones.

La práctica de actividad física y deportiva se ha incrementado notablemente en nuestro país. Cada vez son más las personas que optan por un modelo de vida saludable, dándose la paradoja de que la actividad ha aumentado exponencialmente en la población adulta, mientras que ha disminuido de forma alarmante en la población infantil y adolescente.

Son de sobra conocidos los efectos beneficiosos de la actividad física en la salud, pero ¿qué pasa cuando una actividad lúdica y saludable se convierte en un deporte de competición con alta exigencia física? ¿Puede eso aumentar el desgaste de nuestras articulaciones y, por lo tanto, la posibilidad de sufrir artrosis en un futuro? ¿Existen deportes con mayor riesgo articular?

La enfermedad degenerativa articular, actualmente denominada osteoartritis, engloba un conjunto muy heterogéneo de trastornos articulares que son el resultado clínico y patológico del desequilibrio dinámico entre ruptura y reparación de los tejidos articulares. Existen en la génesis de la degeneración articular una serie de factores sistémicos que predisponen a la enfermedad, a los que se asocian factores mecánicos locales que actúan como desencadenantes, como traumatismos y sobrecargas.

Es lógico pensar, entonces, que el deporte de competición, por su mayor exigencia física, supone un importante factor a la hora de aumentar el desgaste articular, debido por una parte a la sobrecarga y escaso tiempo de recuperación entre competiciones y, por otra, a las lesiones articulares que en muchos casos se asocian. Pero no debemos olvidar que existen factores que aumentan la vulnerabilidad articular en ciertos individuos, como la edad, el origen étnico, la dieta, el sexo, la biomecánica articular, la herencia genética y, sobre todo, la obesidad.

Es importante que no caigamos en el error de transmitir conceptos demasiado simplistas como "el deporte de competición desgasta las articulaciones" o "la obesidad provoca artrosis", porque la evidencia científica actual nos demuestra que la patogénesis de la artrosis responde a causas multifactoriales que deben ser estudiadas individualmente. Si bien es cierto que se ha objetivado un mayor riesgo de degeneración articular en deportistas de élite debido a su mayor vulnerabilidad lesional, no está claro que la participación en ausencia de lesión sea perjudicial para las articulaciones.

¿Y qué sucede cuando se inicia la actividad deportiva a una edad avanzada sin un historial de práctica deportiva previo? Deportes como el pádel o las carreras populares han visto aumentar notablemente la participación de personas que pasan del sedentarismo a la competición a edades cada vez más avanzadas. Dado que la edad es uno de los factores de riesgo para la artrosis, es quizá este grupo el que mayor riesgo tiene de sufrir problemas articulares. Hasta la fecha no hay pruebas de que el ejercicio intenso de bajo impacto esté asociado con una mayor velocidad de desarrollo de artrosis, por lo que el profesional sanitario tiene un papel fundamental educativo sobre el tipo de actividad que deben desarrollar los pacientes, siendo recomendables los deportes de menor impacto y de manera progresiva.

Por lo tanto, y sobre la base de las pruebas actuales, podemos decir que las personas con articulaciones normales y sin lesiones articulares previas deben ser activamente animadas a hacer ejercicio con regularidad (evitando excesos y adaptándose la actividad a sus factores personales) por sus beneficios en las articulaciones y en la salud. El ejercicio físico es, y seguirá siendo, el eje fundamental sobre el que gira tanto la patogénesis como el tratamiento de la artrosis

DIARIO MEDICO
Fernando Baró. Presidente de la Sociedad Española de Traumatología del Deporte
TRIBUNA, 26 de mayo de 2014