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19 Julio 2007

UNA DIETA SANA Y EJERCICIO FÍSICO SON CLAVES PARA SU PREVENCIÓN

Los cambios hormonales que surgen con la menopausia, junto a otros factores de riesgo, motivan que la prevalencia de la artrosis aumente en las mujeres con respecto a los hombres a partir de los 45 años.

El principal síntoma de la artrosis es el dolor. En estadios más avanzados de la enfermedad se presenta cierto grado de rigidez, con limitación de los movimientos, mejorando cuando se pone en movimiento la articulación. La etapa más avanzada revela un agravamiento del dolor, que aparece incluso en reposo y por la noche. "Todo esto -ha señalado Javier Ferrer, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM)- supone una gran limitación para la rutina cotidiana del paciente y un empeoramiento de su calidad de vida. Incluso, en los casos graves o avanzados puede causar incapacidad temporal y hasta permanente, convirtiéndose en el caso de la mujer en la cuarta causa de discapacidad".

Aunque también puede aparecer en jóvenes, se inicia, en general, a partir de los 45 años y la prevalencia es más frecuente en rodillas y manos. "El motivo por el que estas dos articulaciones son las más afectadas en la mujer es el uso que hace de ellas, tanto en sus actividades profesionales como en el hogar. Trabajos en los que se utiliza el teclado del ordenador o el peso de las bolsas de la compra favorecen el desgaste de estas articulaciones".

Abuso
Asímismo, todas aquellas personas que hacen mal uso o que abusan de la utilización de las articulaciones, como los corredores profesionales de maratón, los futbolistas, etc., son más propensos a desarrollar la enfermedad. No obstante, nadie está exento de padecerla. "En el caso de la mujer, la llegada de la menopausia y con ella la caída de los niveles estrogénicos y hacen que la obesidad sea más frecuente que en el hombre, por lo que la vigilancia de la alimentación y del peso corporal debe ser mayor".

Dentro de las medidas preventivas también hay que destacar el ejercicio, que "no es sólo un método de prevención, sino también de tratamiento, de forma que actividades como caminar 20 ó 30 minutos diarios, la bicicleta o la natación fortalecen los músculos y evitan que la articulación quede flácida y que se pueda aumentar la rigidez".

DIARIO MÉDICO, 19 de Junio de 2007
Redacción