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19 Dicie 2012

Su gran prevalencia, que aumentará con el envejecimiento, además de la discapacidad y coste sanitario que acarrea, hace inevitable un plan nacional.

La artrosis es una enfermedad que, debido a su gran prevalencia y siendo la primera causa de consulta en Reumatología, debería contar con un plan nacional específico. Es una de las conclusiones a las que se ha llegado en un encuentro digital celebrado con tres especialistas en esta enfermedad.

"Causa gran dolor, discapacidad y un gran coste sanitario, y se hace preciso establecer protocolos nacionales que aborden integralmente la prevención, el correcto diagnóstico, la asistencia precoz y un adecuado tratamiento, tanto médico como rehabilitador y quirúrgico", explica Jesús Tornero, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalajara.

A lo que Carmen Valdés, presidenta de Semergen de Madrid, añade que si se crean planes para otro tipo de enfermedades, parece lógico que exista también un plan específico para la artrosis. En este contexto, Diario Médico, junto a la compañía Bioibérica Farma, impulsa el programa Artrosis Integral para centrar la atención sobre el peso de esta enfermedad en la sociedad.

MODELO ORGANIZATIVO

En este panorama, en el que la artrosis aumentará con el envejecimiento de la población, hay que hacer especial hincapié en la prevención y educación de los pacientes. Los tres especialistas abogan por cambios de estilo de vida con el aumento de hábitos saludables y la disminución de prácticas nocivas, como son el sedentarismo y la obesidad; también, intentar evitar las sobrecargas mecánicas sobre las articulaciones cuando se coge peso, sobre todo de las extremidades inferiores y corregir las posibles desalineaciones de las articulaciones.

Por supuesto, apunta Valdés, no existe ningún alimento relacionado con la enfermedad porque no tiene nada que ver; se trata de una enfermedad degenerativa. "La relación con los hábitos alimenticios es indirecta, a través de la obesidad y el sedentarismo. Sin embargo, la aportación de calcio sí tiene relación con la osteoporosis donde hay un déficit de calcio y se trata de una enfermedad metabólica-ósea".

La artrosis tiene que ser detectada por la atención primaria, iniciando el tratamento y derivándola a otras especialidades en función de la evolución o si el tratamiento médico ha fracasado, explica Andrés Barriga, secretario general de la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (Secot). "Cuando ya hay una indicación quirúrgica es el momento en el que el traumatólogo debería tratar la enfermedad".

Sin embargo, el límite que existe es la restricción a las pruebas diagnósticas en primaria, algo que debería cambiar, resalta Tornero. Y, para Valdés, el problema reside en que el modelo organizativo no está definido de manera clara.

ERRORES EN EL ABORDAJE

Actualmente, la radiología simple es un método eficaz y barato para el diagnóstico y seguimiento de la artrosis. La resonancia magnética, por su parte, puede aportar información en casos iniciales, pero en general se abusa de la solicitud de esta prueba que es mucho más costosa, sin que los hallazgos cambien la actitud terapéutica, según Barriga.

Incluso, añade Tornero, una resonancia magnética mal indicada puede detectar lesiones asintomáticas que no tienen nada que ver con la clínica del enfermo, y que pueden inducir a errores médicos e incluso quirúrgicos.

Los especialistas son conscientes de que podrían mejorar aspectos de su trabajo para acrecentar el abordaje de esta patología. Tornero cree que es importante, al igual que ocurre con otras enfermedades, aprender a medir la situación clínica del enfermo y, si fuera posible, implantar programas específicos asistenciales. Por su parte, Valdés considera que debería clasificarse bien a los pacientes. "Cuando acude alguien a la consulta por otro motivo, hay que identificar al paciente en riesgo por aquellos síntomas que van a hacer que a lo largo de su vida desarrolle la enfermedad".

DIAGNÓSTICO PRECOZ

El único marcador de diagnóstico de la artrosis es la degeneración del cartílago. Antes de que aparezcan los síntomas, se podría hacer un diagnóstico precoz demostrando el análisis, el aumento de biomarcadores por la degradación o examinando por técnicas de imagen el cartílago articular y midiendo su grosor y calidad. "Esta última opción se está intentando hacer de forma no invasiva mediante ecografía de cartílago articular", señala Tornero.

En cuanto a los médicos de primaria, "como tenemos que ser coste-eficientes, nuestro diagnóstico principal es la radiología simple", comenta Valdés. Y para Barriga, en algunos casos seleccionados la artroscopia diagnóstica permite una visión directa del cartílago articular y ayuda en la toma de decisiones de futuras terapias quirúrgicas, aunque se trata de una prueba invasiva.

Ya en el tratamiento, para mejorar la adherencia hay que utilizar fármacos de una única toma diaria con mínimos efectos secundarios y bien tolerados por el paciente, además de proporcionar educación sanitaria, y esto no sólo depende de los médicos sino también e las consultas de enfermería. "La adherencia a los tratamientos en general es muy baja, probablemente por debajo del 50 por ciento. A menudo, los médicos interpretamos como fracaso terapéutico algo que no depende del fármaco, sino de no adherirse al consejo", señala Tornero.

EJERCICIO EN DESCARGA

La artrosis también está relacionada con el deporte. El ejercicio físico ideal, según Tornero, es aquel que se hace en descarga o por lo menos atenuando el impacto mecánico sobre la articulación, y si además es aeróbico, mejor. El deporte ideal sería la natación. "Con frecuencia, contemplamos cómo muchos jóvenes, y no tanto, dedican horas diarias al entrenamiento, lo cual es positivo, pero siempre hay que tener en mente que un exceso de sobrecarga y de impacto sobre las articulaciones puede pasar factura en el futuro".

En deportistas habituales es importante realizar un estudio de la marcha, que pueda detectar alteraciones en la pisada, que condicionen una sobrecarga de las articulaciones de las extremidades inferiores. El uso de determinadas plantillas correctoras, dice Barriga, podría prevenir la aparición precoz de la artrosis.

Otro aspecto interesante que los médicos han tratado en el encuentro ha sido que debe evitarse el uso de tacones altos porque sobrecargan las articulaciones metatarsofalángicas y se asocia con frecuencia a la aparición de artrosis.

LIGADA A MÁS PATOLOGÍAS

Además, han recordado que la artrosis puede estar asociada a otras enfermedades a través de dos vías. La primera, porque se desarrolle como consecuencia de una enfermedad reumática previa, por ejemplo la gota o una artritis infecciosa, y la segunda, quizá más importante, por la gran comorbilidad que presenta el enfermo artrósico (más del 30 por ciento, según estudios españoles) con otras enfermedades que condicionan su tratamiento y su seguimiento, como la diabetes, la hipertensión arterial y la dislipemia.

Ester Crespo
Madrid,17 de diciembre de 2012

DIARIO MEDICO