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15 Julio 2008

La terapia con fármacos condroprotectores, cuyo efecto no es inmediato ya que se debe esperar tres meses para observar resultados, irá ganando peso en la clínica de la enfermedad artrósica: pueden modificar el curso de la enfermedad y llegar a retrasarlo.


Los nuevos tratamientos en los que se investiga contra la artrosis son los denominados fármacos de condroprotección, en los que se combina un tipo de fármaco con analgésicos, lo que aporta diferentes ventajas: simplicidad, no interacción con otros medicamentos, reducción del dolor, mejora de la movilidad y ausencia de efectos secundarios. Además, suelen estar financiados por la Seguridad Social. Pero todo ello no tendrá efecto positivo si la farmacopea no se combina con una serie de medidas físicas, como la pérdida de peso, la eliminación del tabaquismo, las actividades que sobrecargan la articulación, las deformaciones de la articulación, los traumatismos, la incorrecta práctica del deporte y debilidad muscular.

Así lo han explicado Antonio García García, catedrático de Farmacología Clínica de la Universidad Autónoma de Madrid y director en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), de Santander, de la Escuela de Farmacología Teófilo Hernando, bajo el título de Artrosis e inflamación, y el catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Montreal, Patrick du Souich.

Trío terapéutico
Ambos han destacado que estos tratamientos deberían "abrirse camino gradualmente en las terapias", si bien han aclarado que sus efectos no son inmediatos, sino en un plazo aproximado de tres meses, cuando se "alivia el dolor al suprimirse la inflamación".

Por el momento, los medicamentos condroprotectores que están arrojando resultados esperanzadores son el sulfato de condroitín, que ha demostrado ser eficaz y seguro cuando existe una o más articulaciones afectadas de artrosis (rodilla, dedos y cadera); el sulfato de glucosamina, eficaz y seguro especialmente en artrosis de rodilla, y el ácido hialurónico.

Los especialistas han subrayado a su paso por la UIMP que la Asociación Europea de Reumatólogos (Eular) ha confirmado que los fármacos condroprotectores son seguros y se pueden tomar durante largo tiempo.

Los dos catedráticos han señalado que, tras los estudios de revisión acerca del tratamiento farmacológico de las condropatías, se puede confirmar que el sulfato de condroitín, el sulfato de glucosamina y el ácido hialurónico son eficaces en el abordaje sintomático de dichas patologías, además de fármacos altamente seguros. "Este último punto es clave en el tratamiento crónico de la patología condral, ya que se reducen los efectos adversos y las posibles interacciones con otros fármacos", ha señalado el profesor de Montreal.

Antonio García García, por su parte, ha precisado que existen además evidencias de que estas moléculas pueden actuar como modificadoras de la enfermedad, y llegar a retrasar incluso el curso de la patología condral, si bien hay que esperar aún a más investigaciones.

Todo ello permite pensar que en los próximos años se podrá iniciar el estudio de la combinación de estas nuevas moléculas y su especialización sobre la articulación, según han puesto de manifiesto los dos ponentes, que han insistido en que la patología artrósica es, en buena parte, fruto del tipo de vida que llevamos hoy en día.

El investigador español también se ha referido a la cirugía, y ha manifestado que existen diversos métodos quirúrgicos, caso del trasplante de cartílago, que son capaces de reparar las lesiones que provoca la artrosis.

Estilo de vida y cambios terapéuticos
Modificando el estilo de vida "podemos contribuir a la condroprotección, partiendo de la educación postural, el ejercicio físico moderado, la pérdida de sobrepeso, y el uso de elementos ortopédicos cuando sea necesario (bastones, plantillas, rodilleras, etc.) durante la enfermedad", ha señalado Patrick du Souich. El ejercicio físico también es beneficioso, pero debe hacerse con moderación y en este sentido el dolor es un indicador del límite: "Si hay dolor es señal de que se está haciendo ejercicio en exceso o de que se está haciendo mal. Un paseo diario de 20 minutos continuado y sin paradas contribuye a la prevención de esta enfermedad. Además, el médico de atención primaria tiene un gran papel en la detección de la artrosis".

Por su parte, Carmen Sánchez, vicepresidenta de la Confederación Española de Pacientes Reumáticos, ha reclamado "un cambio en el tratamiento de la artrosis", al considerar que, al contrario de lo que ocurre en otras enfermedades, "el abordaje de esta patología es el mismo que hace 30 años". Ha explicado que el 54 por ciento de los pacientes está insatisfecho con su tratamiento médico, basado en analgésicos y antiinflamatorios: piden por eso una medicación que combine un fármaco condroprotector y un analgésico, ya que tiene "menos efectos secundarios y frena la artrosis".

Santiago Rego. Santander
10/07/2008
DIARIO MÉDICO