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07 Octu 2011

El IV Simposio de Espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se está celebrando en La Coruña, ha abordado las principales novedades respecto al tratamiento e investigación en el campo de las espondiloartritis. Según ha explicado el Dr. Javier de Toro, jefe de Servicio de Reumatología del Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña, se trata de enfermedades crónicas e inflamatorias y provocan daños en las articulaciones. En su conjunto, tienen una prevalencia de en torno al 1,2% de la población, es decir, más de 550.000 afectados en toda España, aproximadamente.

Uno de los problemas fundamentales de estas patologías, a juicio del Dr. Fernández Sueiro, médico adjunto del servicio de reumatología del citado hospital, es que estas enfermedades afectan fundamentalmente a personas jóvenes, debutando los primeros síntomas en torno a los 30 años, de media. Por tanto, influyen en personas en edad activa perjudicando enormemente sus perspectivas de trabajo y provocando un gran impacto económico. "Sin embargo, la gran carga sociosanitaria se reduciría aumentando el conocimiento sobre la enfermedad, ya que se mejoraría la detección y abordaje tempranos de las dolencias y, por tanto, se conseguirían unas menores repercusiones", sostiene.

La media del coste sanitario de la en España se ha estimado en unos 8.000 euros por paciente al año, cifra que podría aumentar en los casos de mala evolución o de enfermedad grave hasta los 75.000 euros. Además, estos afectados pierden unos 62 días de trabajo al año como consecuencia de los dolores.

Dentro de este grupo de enfermedades, destaca la espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí, provocando una limitación de la movilidad. Como resultado final se produce una pérdida de flexibilidad de la columna, quedándose rígida y fusionada. Es una enfermedad frecuente, sobre todo en la raza blanca (0.5-1% de la población). Habitualmente aparece en varones entre los 20 y 30 años de edad. En mujeres es menos frecuente y suele ser más leve.

La artritis psoriásica, por su parte, es una enfermedad de las articulaciones que se presenta en algunos enfermos (aproximadamente un 10-20%) que padecen psoriasis en la piel, lo que le confiere unas características peculiares en cuanto a evolución y pronóstico. La lesión articular es inflamatoria, es decir, con dolor, hinchazón, calor, dificultad de movimiento de la articulación inflamada y a la larga posibilidad de deformación. La gravedad de la artritis no tiene relación con la extensión de la lesión de la piel. Es una enfermedad crónica, que evoluciona irregularmente a lo largo de la vida, con épocas de inactividad y épocas de inflamación y dolor.

"Estas enfermedades, al igual que el resto de patologías musculoesqueléticas, son crónicas y afectan gravemente a la capacidad de las personas para desarrollar sus actividades laborales y las habituales de su vida diaria, produciendo una notable disminución de su calidad de vida", ha explicado el Dr. De Toro. Por todo ello, la depresión también acompaña frecuentemente a estos pacientes.

UNA EVOLUCIÓN IMPREDECIBLE

Las espondiloartritis comparten diversas manifestaciones clínicas y radiológicas. Son característicos los dolores en una u otra nalga que despiertan de madrugada y mejoran con el movimiento. Estos dolores suelen ir seguidos de otros en la espalda (empezando en la región lumbar y ascendiendo hacia la región dorsal) y cervical a lo largo de los años. Estos dolores se acompañan de una gran rigidez y suelen progresar hacia la anquilosis vertebral.

Su evolución resulta impredecible y se estima que sólo uno de cada tres pacientes presentará anquilosis importante y complicaciones relevantes. Varios estudios indican que los diez primeros años son determinantes en la posterior progresión de la patología, por eso es imprescindible la instauración temprana de un tratamiento eficaz para suprimir el proceso inflamatorio; así como la adopción de hábitos de vida saludable (ejercicio físico, dieta sana, abandono del tabaco).

Respecto a la detección, los afectados se ven sometidos a un diagnóstico tardío, aunque cada vez se conocen más este tipo de enfermedades y se utilizan mejores herramientas para su diagnóstico precoz. En concreto, en el caso de la espondilitis anquilosante esta demora puede situarse entre los 7 y 9 años; mientras que en el caso de la artritis psoriásica es de 2,5 años de media.

medicosypacientes.com
Madrid, 30 de septiembre 2011