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21 Sept 2009

La reunión americana más importante sobre metabolismo óseo ha abordado los aspectos de la investigación básica en osteoporosis con una mayor atención sobre el osteocito.

Manuel Díaz Curiel, jefe de la Unidad de Enfermedades Metabólicas Óseas de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, y participante en el XXXI Congreso de la American Society for Bone and Mineral Research (Asbmr), celebrado en Denver (Estados Unidos), cree que el osteocito está recuperando la atención que merece en el estudio de la osteoporosis. Según ha apuntado, el método FRAX para decidir terapias según factores de riesgo se está asentando, aunque "no es la panacea".

Díaz Curiel no duda de que en esta disciplina "la osteoporosis sigue siendo la estrella". Y ha añadido que en la edición de 2009 han primado los avances básicos frente a los clínicos: "Aún estudiamos la vía del conocimiento de la fisiopatología del hueso, no hemos terminado de saber cómo se activan las células a través de diferentes estados fisiológicos e interactúan entre sí. La parte básica ha sido la más fuerte, pues clínicamente apenas ha habido novedades". Una de las cuestiones más destacadas, a su juicio, es la mayor atención prestada al osteocito, "una célula que estaba olvidada y a la sombra de osteoblastos y osteoclastos, pero que se muestra determinante en el envío de señales en relación con fármacos osteoporóticos". También se ha vuelto a hablar de la calidad y fortaleza del hueso, determinante en su funcionamiento y fundamental para evitar fracturas: "Muchos fármacos actúan no sólo en la cantidad de hueso, sino también en la calidad. Además de la evaluación de la calidad ósea in vitro, algo se empieza a hacer in vivo; es un campo que avanza y que dará muchos beneficios diagnósticos".

VERTIENTE CLÍNICA

En la vertiente clínica no hay muchas novedades, pero destaca el método FRAX. Su evaluación de factores de riesgo para tomar decisiones clínicas ha sido muy comentada y, "aunque ya el año pasado tuvo mucho protagonismo en el congreso de la Asbmr, este año se ha confirmado tanto su utilidad como el hecho de que no es la panacea". Se trata de un método enfocado a la terapia en personas con masa ósea algo baja, como los osteopénicos.

La historia terapéutica de la osteoporosis se escribe con osteoformadores y antirresortivos. Los primeros "se basan en los últimos años en avances con teriparatida, que está demostrando su valor como anabólico importante.
En los antirresortivos, que estaban basados en los bisfosfonatos, destaca la importancia del ácido zoledrónico administrado en combinación y de forma secuencial con teriparatida, por ejemplo". Con respecto a este fármaco, Díaz Curiel cree que "es una buena alternativa intravenosa, aunque su uso sólo hospitalario restringe su utilidad". Entre los antirresortivos se han presentado datos del que más proyección tiene, denosumab, que también será útil en oncología y en el ámbito cardiovascular. Se aprueba el 20 de octubre en Estados Unidos y a España llegará como pronto en 2011.

La teriparatida ha sido protagonista de uno de los trabajos presentados por Díaz Curiel: "Hemos observado marcadores de formación ósea que se pueden valorar a los tres y seis meses, y que se relacionan con el incremento de masa ósea. El problema es que, hoy día, hasta pasado un año de la fractura apenas podemos dar información sobre el hueso. Con estos marcadores podemos mejorar mucho la adherencia terapéutica del paciente, ya que predicen si la terapia que se está utilizando va a funcionar". De esta forma mejora significativamente el cumplimiento. El objetivo era describir la relación estadística entre el incremento de marcadores y la respuesta en una densitometría. El experto ha destacado que el cumplimiento terapéutico no es nada satisfactorio en osteoporosis, "por lo que el objetivo es, además de utilizar el fármaco adecuado, y conocer y evitar efectos adversos, mejorar la adherencia. Si no, todo el esfuerzo se viene abajo".

Con respecto a otras opciones terapéuticas, también ha valorado los moduladores de los receptores de estrógenos: "El fracaso de uno de ellos, constatado después de cinco años de estudio y 10.000 pacientes, es indicativo de que esta vía puede estar agotada". Finalmente, en cuestión de efectos secundarios, se ha referido a los bisfosfonatos: "Está más que demostrado que se relacionan con molestias gástricas, y que con administración intravenosa (ibandronato y ácido zoledrónico) puede aparecer alguna reacción aguda". La osteonecrosis mandibular es también una posibilidad, pero casi restringida a pacientes oncológicos. Por lo demás, existen casos esporádicos, "como las fracturas de cadera con necrosamiento óseo, que quizá puedan guardar relación con estos fármacos. Y respecto a la fibrilación auricular y cáncer esofágico, son casos tan mínimos que creo que no se deben a los bisfosfonatos".

Como resumen de lo que se espera, "el futuro terapéutico puede ser la terapia secuencial y en combinación, pero hace falta dar con las fórmulas más adecuadas".

DIARIO MÉDICO
José A. Plaza, Dever
Jueves, 17 de setiembe de 2009