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07 Sept 2007
La evolución de la artritis reumatoide (AR) es más favorable si se aborda en sus fases más iniciales de presentación. En estos momentos, la investigación clínica intenta comprobar si el tratamiento inicial con terapias biológicas es capaz de inducir remisiones
El manejo de la artritis reumatoide (AR) dispone de nuevas estrategias relativas a diagnóstico y tratamiento que han variado su pronóstico y evolución. Técnicas como la ecografía y la resonancia magnética, y agentes biológicos son las herramientas más novedosas de los últimos años. Sin embargo, el criterio clínico sigue siendo el soporte básico para detectar el debut patológico y medir la actividad de la enfermedad, hecho clave para su control. De esta forma, las consultas de diagnóstico precoz de la AR se han convertido en un recurso básico. Sin su desarrollo, las medidas de diagnóstico y tratamiento actual tendrían escaso valor.

"Detectar y tratar precozmente la enfermedad es lo que mayor peso tiene en el futuro cambio de la evolución de estos pacientes", ha indicado a DM Emilio Martín Mola, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital La Paz, de Madrid, y director de un encuentro sobre Observación Clínica que ha contado con la participación de 30 reumatólogos procedentes de Brasil.

Hecho excepcional
Según Martín Mola, cuyo servicio dispone de una consulta de diagnóstico precoz, en los últimos diez años el diagnóstico de la AR se ha adelantado significativamente. "Anteriormente era muy habitual que un enfermo con AR acudiera por primera vez a la consulta de reumatología con enfermedad de hasta cuatro años de evolución.

En la actualidad, y según los datos de nuestro servicio, este hecho es algo casi excepcional, ya que estamos viendo artritis de semanas, incluso de días, de evolución".

Esta precocidad también permite establecer diagnósticos diferenciales, puesto que en muchos casos se trata de procesos que se resuelven al tratarse de artritis agudas o víricas, por ejemplo. "Las que realmente sí evolucionan a artritis crónica o a AR se tratan incluso a las 6 semanas de aparición. Una de las actuales corrientes científicas sugiere la posibilidad de que algunas AR tratadas de forma muy precoz puedan curarse. De momento, lo que está claro es que la evolución de las AR que se tratan pronto es totalmente diferente a las que se abordan más tarde".

La precocidad en el tratamiento está originando, según Martín Mola, una especulación que, no obstante, podría convertirse en una futura opción terapéutica y que ha empezado a ser objeto de análisis clínicos: el tratamiento inicial con terapias biológicas para inducir remisiones y continuar después con otros agentes de mantenimiento.

Actualmente, el uso de agentes biológicos en AR de semanas de evolución con el objetivo de inducir respuestas se ha empezado a usar en ensayos clínicos. La hipótesis de partida es similar a la del tratamiento actual del cáncer: conseguir la remisión de la enfermedad y retirar la mayoría de los fármacos para mantener una terapia estándar de mantenimiento.

Arsenal biológico
El equipo de Martín Mola también se subirá al carro de la investigación con un futuro proyecto independiente promovido por la Universidad de Viena (Austria) que centrará su línea de actuación en la administración de terapias biológicos en fases muy precoces de la enfermedad. "El paso siguiente es retirarlas y observar cuántos enfermos consiguen la remisión y cuántos, hipotéticamente, se podrían curar".

Infliximab, etanercept, adalimumab, rituximab, recientemente aprobado para AR, y el nuevo abatacept, son los grandes representantes del moderno arsenal biológico de tratamiento de esta reumopatía. Los ensayos comprobarán si el uso de agentes biológicos al inicio de la AR induce remisiones para seguir después con mantenimiento estándar

Los criterios de remisión de la enfermedad siguen siendo clínicos porque la imagen lo único que ofrece es visión del daño estructural óseo de la enfermedad sin indicar actividad o no patológica. "La exploración clínica del enfermo valora si la enfermedad está o no activa", ha indicado Emilio Martín Mola. Pero también pueden ayudar los criterios de imagen sobre remisión que aporta la ecografía. "Esta exploración detecta inflamación, el estado de la sinovial y de la vascularización, que sirven de orientación a la clínica".

En el caso de la AR, la resonancia magnética (RM) no aporta más datos concluyentes de los que, en estos momentos, ofrece la ecografía, a excepción de los casos de patología de columna, "donde la RM es fundamental".

En la actualidad la evaluación clínica de la actividad de la AR se lleva a cabo teniendo en cuenta un conjunto de parámetros como dolor e inflamación articular, evaluados por médico y paciente, capacidad funcional física, evaluación del daño radiológico y de articulaciones dolorosas y tumefactas, entre otros.
DIARIO MÉDICO Viernes, 7 de Septiembre de 2007
Raquel Serrano