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08 Octu 2007

Entre el 50 y el 80 por ciento de la población mayor de 65 años sufre dolor crónico; de ahí la importancia de tratar el dolor cuanto antes. Así lo ha puesto de relieve José María Carceller, presidente del VII Congreso de la Sociedad Española del Dolor que se celebra en Santander.

El dolor es un síntoma que acompaña a toda patología humana. Sin embargo, deja de ser un síntoma cuando pasa a convertirse en un dolor crónico. Entre el 50 y el 80 por ciento de la población mayor de 65 años presenta dolor crónico.

"Se trata de un dolor que conlleva un agotamiento y sufrimiento psicológico que aumenta la percepción dolorosa y aun así es insuficientemente tratado por el miedo a los efectos secundarios de las medicaciones necesarias, y también por los prejuicios en la población en general, y en algunos médicos, al uso de opioides potentes", según ha manifestado José María Carceller, jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Marqués de Valdecilla y presidente del comité organizador del VII Congreso Nacional de la Sociedad Española del Dolor, que ayer miércoles se inauguró en el Palacio de Exposiciones de Santander.

Difícil abordaje
Carceller ha precisado que el abordaje del dolor no ha sido fácil históricamente. "Es imposible acabar con el dolor total, pero los médicos hemos de garantizar a la sociedad que los métodos más modernos y la investigación más avanzada van a lograr mitigarlo en gran parte".

¿Cómo se aborda el dolor en España en la actualidad? El presidente del comité organizador del congreso, que creó en Valdecilla hace casi tres décadas la Unidad del Dolor, observa todavía muchos claroscuros en el horizonte. "Mayoritariamente hemos sido los anestesistas quienes hemos abordado este cuadro tan complejo, pero las unidades del dolor siguen sin estar plenamente consolidadas, pues en muchas de ellas sólo hay un profesional que alterna, a base de voluntarismo, la consulta del dolor con el quirófano como anestesista; es más, en la mayoría de los hospitales comarcales no existen estas unidades".

"Nacer, vivir y morir sin dolor son los tres objetivos claves en un hospital, y de ahí que cualquier protocolo de analgesia esté obligado a garantizar al paciente la mayor calidad posible en la asistencia. Cuando el dolor se trata lo más pronto posible hay más posibilidades de que no se cronifique, lo que va a reducir los plazos de alta del paciente e incluso el gasto en farmacia, dado que se reduce el tiempo de baja laboral".

Nuevas técnicas
En la actualidad, las técnicas de bloqueo y de radiofrecuencia, a las que hay que unir las de estimulación eléctrica, aportan resultados muy satisfactorios en pacientes con dolores de intensidad elevada y compleja, por lo que el ahorro en fármacos es una realidad.

Valdecilla va a estrenar el próximo mes de octubre una Unidad de Reanimación de Alta Resolución, dirigida a los procesos quirúrgicos, y otra Unidad de Dolor Agudo bien organizada. Esta última parte tras el análisis de la auditoría realizada a fin de conocer fortalezas y debilidades en los diferentes servicios y de esta forma elaborar los preceptivos protocolos. Todo ello desde un carácter multidisciplinar, dado que el dolor produce una depresión en el paciente, y de ahí la entrada en juego del psiquiatra y el psicólogo hospitalarios.

El tratamiento, a juicio de Carceller, ha de ser individualizado, y la coordinación entre servicios imprescindible, pero sin perder de vista que los profesionales requieren una formación continuada muy rigurosa, tal y como ocurre en el hospital santanderino con el simulador de situaciones críticas conocido como Celedonio, por el que no sólo pasan los especialistas de plantilla, sino todos los residentes de Anestesia e Intensivos.

DIARIO MÉDICO 26 de septiembre 2007

Santiago Rego. Santander