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08 Abri 2011

Manuel Díaz Curiel, presidente de la Fhoemo, insiste en que es necesario aumentar el número de personas diagnosticadas y en que "nos queda seguir avanzando en los estudios epidemiológicos y en la implantación en todo el territorio de las técnicas de prevención y diagnóstico".

La osteoporosis afecta a más de 2 millones de mujeres y a unos 700.000 hombres en España y, dada su frecuencia, es ya actualmente un fenómeno especialmente grave. Sin embargo, debido al progresivo envejecimiento de la población, los expertos coinciden en que ese impacto aumentará en los próximos años de forma importante y, si no se actúa con contundencia, incluso indiscriminada.

En este escenario resulta fundamental analizar cómo se está abordando el problema y cuáles son los posibles márgenes de mejora. Según ha explicado a Diario Médico Manuel Díaz Curiel, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (Fhoemo) y copresidente del comité organizador local del XI Congreso Europeo de Osteoporosis y Osteoartritis (ECCEO11-IOF) es necesario aumentar el número de personas diagnosticadas y, por ello, "nos queda seguir avanzando en los estudios epidemiológicos y en la implantación en todo el territorio de las técnicas de prevención y diagnóstico". En contrapartida, ha remarcado que "España es uno de los países europeos con mayor porcentaje de pacientes tratados sobre el espectro total de diagnosticados", una situación a la que contribuyen "las campañas de concienciación y el sistema de Seguridad Social, que cubre la mayoría de los tratamientos de la enfermedad". Sin embargo, ha hecho hincapié en la necesidad de potenciar aún más ese tratamiento, sobre todo en aquellos pacientes que ya han sufrido una fractura.

La mayoría de los que desarrollan osteoporosis lo hacen sin que se les detecte precozmente o sin que se active una alerta sobre su riesgo .

LIDERAZGO NACIONAL

Respecto a una valoración global, "aunque hemos avanzado muchísimo en estos últimos años gracias a las campañas realizadas desde sociedades médicas y asociaciones de pacientes sobre cómo enfocar el problema de la osteoporosis -incluyendo el conocimiento de su mecanismo y los factores que inciden en la enfermedad, el diagnóstico y la utilización de diferentes pautas terapéuticas-, aún queda mucho por hacer". Según Díaz Curiel, "hay que estar parcialmente satisfechos de lo conseguido en relación con el mayor conocimiento, preocupación e implicación ante la enfermedad por parte de profesionales y pacientes", pero el reto de terminar esa labor implica, en su opinión, "que el abordaje sea aún más global y el Ministerio de Sanidad debería liderarlo con campañas de prevención y diagnóstico precoz".

En este sentido, Díaz Curiel ha expuesto el ejemplo de la Comunidad Valenciana, la única autonomía que dispone de un plan específico para combatir la osteoporosis. "Este plan ha logrado una disminución del número de fracturas gracias al empleo de abundantes recursos en el diagnóstico precoz y en la prevención".

La mayoría de las personas que desarrollan osteoporosis lo hacen sin que se les detecte precozmente o sin que se active una alerta sobre su riesgo de desarrollarla. Esto puede ocurrir en situaciones realmente sutiles, pero también en otras muy llamativas: por ejemplo, se sabe que la cortisona es tremendamente agresiva para el hueso de los pacientes, ya que lo debilita mucho y produce fracturas. Pero al analizar qué se está haciendo con los pacientes que reciben cortisona, la realidad es que la mayoría de ellos no reciben otro protector para la osteoporosis. En este sentido, ha incidido en la necesidad de consultar con el médico en casos de sospecha: las personas que han tenido un familiar de primer grado con fractura osteoporótica;las mujeres que presentan menopausia precozmente; los pacientes que reciben tratamientos que repercuten sobre el hueso, y aquellas personas con antecedentes de fractura, son pacientes de riesgo.

DIARIO MEDICO
Enrique Mezquita. Valencia
30 de marzo de 2011