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17 Sept 2010

Para diagnosticar los síndromes de amplificación del dolor es necesario excluir las enfermedades inflamatorias que pasan las consultas de Reumatología Pediátrica, como la AIJ, las espondiloartropatías y el lupus.

Los síndromes de amplificación del dolor, que agrupan una serie de situaciones o desarrollos que provocan o donde se experimenta un dolor de causa no orgánica, han sido uno de los temas de debate en el XVII Congreso de la Sociedad Europea de Reumatología Pediátrica, celebrado en Valencia. Según María Luz Gámir, reumatóloga infantil del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, el diagnóstico precoz y diferencial es clave para el abordaje de los niños y adolescentes afectados por estos síndromes, sobre todo teniendo en cuenta que ello posibilita altos índices de curación y respuesta. Gámir ha señalado que "es necesario hacer un diagnóstico diferencial y, para ello, hay que excluir toda la serie de enfermedades inflamatorias que vemos en las consultas de reumatología pediátrica, como la artritis idiopática juvenil (AIJ), las espondiloartropatías o incluso el lupus. Cuando no encontramos ninguna alteración de este tipo y, a partir de una buena historia clínica y una serie de características, podemos diagnosticar que padece un síndrome de amplificación de dolor".

DOLORES EN EL CRECIMIENTO

En este contexto, Gámir ha matizado que existen diversos tipos o grupos. Por un lado, se encuentran los dolores en la etapa del crecimiento, que son muy habituales. "Se trata de dolores en la inserción de los tendones en los núcleos de osificación. Por ejemplo, en el caso de la rodilla nos encontramos con el síndrome de Osgood-Schlatter, que provoca en los niños pequeños un dolor de tipo mecánico por la noche. La molestia se debe a que el núcleo de osificación está madurando, pero cuando está totalmente osificado desaparece el dolor". Se trata de situaciones "benignas", que pueden resolverse explicando a los padres en qué consiste para que puedan aplicar masajes por la noche o medidas similares. Además, pueden atenderse sin problemas desde la atención primaria.

Otro grupo es el de los síndromes regionales o loco-rregionales, como las distrofias simpático-reflejas. En estos casos, no muy frecuentes en niños, "se produce una disregulación en el sistema neurovegetativo, y en los niños, a diferencia de los adultos, sí que solemos encontrar un factor desencadenante: un traumatismo, un movimiento brusco e incluso estrés". En la práctica esta situación "puede generar un síndrome de hombro-mano, en la pierna, etc., con las características clínicas de dolor neuropático, trastornos en la sudoración, atrofia, rigidez de la mano, etc". Debido a su complejidad, estos casos son remitidos casi siempre a las unidades de Reumatología Pediátrica y, al margen de la información a los padres y al paciente, el abordaje se centra fundamentalmente en la terapia física y, ocasionalmente, en analgésicos. "El papel del fisioterapeuta es fundamental y, respecto al abordaje farmacológico, se dan analgésicos de primer escalón y, en contadas ocasiones, del segundo". Con este proceso, "la mayoría de los casos se curan".

Otra situación es el síndrome de fatiga asociado o secundario a AIJ. "No se trata de la fatiga crónica descrita en los adultos, sino que se refiere a aquel grado de fatiga que queda en niños que padecen o han padecido AIJ al llegar a la adolescencia, aunque la enfermedad ya esté en remisión. Esa fatiga obedece a la atrofia muscular y a la reducción de la movilidad articular que les haya podido dejar la patología". Según Gámir, "hay que tenerla en cuenta y tratarla, ya que esa situación les entorpece en su actividad diaria". Estos casos cuentan con la ventaja de que ya acostumbran a ser tratados por las unidades especializadas. Además, "en ocasiones también vemos fibromialgias en chicas adolescentes. Suelen tener madres con ese problema, aunque ellas suelen derivar a un mejor resultado que los adultos".

MARGEN DEMEJORA

María Luz Gámir ha insistido en la importancia del conocimiento precoz, ya que 2se puede permitir que ese dolor se cronifique2. De esa forma será posible remitir a las unidades de Reumatología Pediátrica los casos que lo requieran. "Gracias a un equipo multidisciplinar y a las consultas de transición, donde el reumatólogo infantil cuenta con la ayuda de fisioterapeutas y de psicólogos" los resultados son muy positivos. En este sentido, aunque en los últimos años se ha avanzado mucho, es necesario seguir trabajando ya que, por ejemplo, todavía "existen pocas unidades especializadas en nuestro país".

DIARIO MEDICO
15 de septiembre de 2010