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05 Marz 2009

Entre 50.000 y 75.000 mujeres que padecen artritis reumatoide (AR) se ven obligadas a dejar sus puestos de trabajo a los 10 años desde el inicio de la enfermedad, según datos ofrecidos ayer por la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Mujer el próximo día 8 de marzo.

La AR es una enfermedad reumática crónica y degenerativa que afecta a 200.000 personas en nuestro país y en mayor medida a la población femenina. De hecho, por cada tres mujeres que sufren AR solo es diagnosticado un hombre. Además, debido a que el sexo femenino tiene una esperanza de vida superior al masculino, las mujeres padecen la enfermedad durante un mayor periodo de tiempo, a pesar de estas personas viven una media de 10 años menos a causa de la dolencia.

Según el responsable de la sección de Reumatología del Complejo Hospitalario de Jaén, el doctor Manuel Romero Jurado, "la pérdida de la capacidad laboral por las secuelas de la AR tiene gran trascendencia social y económica, ya que se trata de una dolencia que se presenta en plena edad productiva y que debido a la inflamación de las articulaciones y el dolor que provoca, hace que ciertas actividades no se puedan realizar con total normalidad".

En este sentido, los nuevos fármacos biológicos han sido un paso importante en el incremento de la calidad de vida de los pacientes con AR. En palabras del doctor Romero Jurado, "son terapias eficaces y seguras tanto en el tratamiento de los síntomas como en la modificación de la enfermedad. De hecho, existen muchos estudios que abogan por introducir este tipo de tratamientos desde el principio".

"Los pacientes tratados con fármacos biológicos experimentan un gran cambio físico, ya que se reduce el dolor y la inflamación, por lo que se gana en calidad de vida. Pero la mejora psicológica es también enorme, puesto que el hecho de ver controlada la enfermedad y que se puedan realizar un mayor número de actividades sin esfuerzo y dolor, hace que nos enfrentemos a ella de una forma más positiva", aseguró el doctor.

Por este motivo, un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano con este tipo de fármacos hacen que la enfermedad se ralentice, llegando incluso a la remisión, y que las pacientes puedan llevar a cabo su trabajo de forma "casi totalmente normalizada". No obstante, el hecho de que remita la enfermedad no significa que ésta desaparezca, sino que con el tratamiento adecuado, sus signos y síntomas se minimizan hasta incluso ser imperceptibles.

Tal y como comentó el doctor Romero Jurado, "la buena formación que están recibiendo los médicos de Atención Primaria está haciendo que la AR se diagnostique de forma más temprana, puesto que los pacientes son derivados cada vez antes a los Servicios de Reumatología".

SALUDALIA.COM
6/03/2009