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01 Dicie 2009

Más del 45 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide en edad activa sufre discapacidad laboral moderada o grave, cerca del 35 por ciento presenta problemas laborales con bajas temporales o disminución de la productividad y un 29 por ciento están jubilados a causa de la enfermedad, según se desprende de los resultados obtenidos en el Estudio CaliRA, una iniciativa promovida por UCB Pharma dentro que ha contado con la colaboración de la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis).

La investigación, en la que han participado 828 pacientes y 76 investigadores de 36 centros hospitalarios españoles, tiene como objetivo recabar la máxima información en relación a la calidad de vida, la productividad laboral y los costes en el manejo de la artritis reumatoide (AR), en pacientes con criterios de tratamiento con agentes biológicos, informaron hoy los responsables en un comunicado.

En este sentido, los resultados del estudio destacan "aproximadamente el 43 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide tiene un bajo estado de ánimo y en torno al 7 por ciento se encuentra muy ansioso o deprimido", explicó el jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, el doctor Juan Ángel Jover, quien señaló que el dolor "es el otro factor principal que caracteriza a esta patología crónica y que influye negativamente en la calidad de vida del paciente".

"Dotar al afectado de atención psicológica temprana es esencial para combatir estos cuadros depresivos, sobre todo en aquellos casos donde los pacientes no tienen el apoyo familiar o social adecuado, así como contar con herramientas eficaces que midan correctamente la fatiga y la falta de energía que provoca el dolor en su día a día", comentó el doctor Jover. Por ello, "se hace imprescindible un abordaje multidisciplinar de la enfermedad", añadió.

Otro de los resultados más destacables del estudio ha sido la necesidad que tienen los pacientes de "recibir más ayudas para cuidar de sí mismos o de su casa". A este respecto, "el 39 por ciento de los afectados requiere un cuidador que acuda a su domicilio un número determinado de horas semanales debido a la discapacidad que le ha creado la enfermedad, porque en la mayoría de las ocasiones sólo cuentan con el apoyo familiar y éste es limitado", aseveró el doctor Jover.

En opinión del presidente de ConArtritis, Antonio Torralba, la enfermedad puede afectar incluso al entorno familiar y económico. "Si el afectado deja de trabajar temporal o definitivamente, los ingresos disminuyen; sin embargo, los gastos aumentan con la compra de medicamentos, calzado o ropa más cómoda, la adaptación de la casa. Como consecuencia, las relaciones familiares pueden resentirse y hemos comprobado que se elevan los divorcios", apuntó.

MADRID, 23 de noviembre de 2009
EUROPA PRESS