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17 Novi 2011

En el tratamiento de la artrosis los biomarcadores de colágeno parecen ser muy prometedores para conocer la progresión de la enfermedad. Josep Vergés Milano, farmacólogo clínico, explica las líneas de investigación puestas en marcha para avanzar en el cuidado de estos pacientes.

En la actualidad el abordaje terapéutico de la artrosis debe realizarse desde un punto de vista holístico, es decir, desde todos los ángulos de la patología. "Deben tratarse todas las estructuras de la articulación afectadas, y desde el punto de vista terapéutico no debe atenderse la enfermedad únicamente con fármacos, sino también con otro tipo de alternativas que nos permitan un diagnóstico precoz de la enfermedad, monitorización del tratamiento, identificación de pacientes respondedores, etc.", afirma Josep Vergés Milano, farmacólogo clínico y director médico y científico de Bioibérica, en Barcelona.

CHIPS DE ADN

Existen distintas líneas de investigación sobre la artrosis puestas en marcha. Se está trabajando con una herramienta tecnológica empleada para la identificación de mutaciones genéticas concretas en un individuo. En este campo, se han puesto en marcha dos proyectos: el Arthrosischip y el Osteochip.

"El objetivo del Arthrosischip es identificar variables genéticas para el desarrollo de un chip de ADN que sirva para el pronóstico de la progresión de la artrosis de rodilla y de cadera", explica Vergés Milano, y apunta que, por otro lado, el Osteochip estará destinado a pronosticar el riesgo de que una mujer posmenopáusica sufra una fractura.

Con este fin, se va a realizar un estudio observacional, de cohortes, multicéntrico, con un total de 2.400 pacientes, estratificados por su densidad mineral ósea, equilibrados por la presencia o no de fracturas y con un seguimiento de 10 años.

Además, otro estudio estará dirigido a observar la variabilidad genética de un individuo en respuesta al tratamiento con determinados fármacos. "Se está trabajando en un proyecto de colaboración con la Universidad de Utah, en Estados Unidos, con el que se pretende identificar a los pacientes artrósicos respondedores a nuestros tratamientos según su perfil genético", apunta el especialista.

En una primera fase del estudio se ha determinado el componente hereditario de la enfermedad y el riesgo atribuible según el parentesco. Y en una segunda fase, se van a buscar marcadores biológicos que permitan identificar a los pacientes con elevado riesgo de progresión de la enfermedad, según Vergés Milano.

FUNCIÓN DE LAS PROTEINAS

Otro estudio es el de la estructura y función de las proteínas, incluida su forma de actuar e interactuar dentro de las células. "Tiene un papel muy importante en la investigación de los mecanismos de acción de fármacos en desarrollo, y se colabora con el Complejo Hospitalario de La Coruña en el estudio de la modulación del proteoma del condrocito artrósico por parte de nuestros fármacos".

MARCADORES PROTEICOS

Además, es importante el estudio y utilización de marcadores bioquímicos para el diagnóstico, pronóstico y eficacia de una intervención de la enfermedad.

"Se ha creado una spin-off con el Gobierno belga, la Universidad de Lieja y reumatólogos especializados para el desarrollo de marcadores proteicos de diagnóstico y daño condral".

Vergés Milano señala que los biomarcadores localizados en la molécula del colágeno tipo II son precisamente el tipo de colágeno más abundante en el cartílago, específico de cartílago hialino y que además representan un factor clave en el desequilibrio metabólico producido en la patología artrósica. "Por este motivo, los biomarcadores de colágeno parecen ser muy prometedores, sobre todo para la predicción de la progresión de la enfermedad".

Otros estudios puestos en marcha son la utilización de células vivas para la reparación de tejidos osteoarticulares y el desarrollo de un producto intraarticular basado en nanopartículas de ácido poliláctico recubiertas de ácido hialurónico.

DIARIO MEDICO
Ester Crespo
3 de noviembre de 2011