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03 Octu 2012

La artritis reumatoide (AR) afecta a 5 millones de personas en todo el mundo y a 200.000 en España. Con motivo del día nacional de la enfermedad, que se celebra hoy, UCB y ConArtritis, la coordinadora nacional de artritis, han creado la campaña Lograr un objetivo, cuya premisa es educar a la población acerca de la patología.

Para combatir la enfermedad existen múltiples tratamientos, aunque los dos ejes principales son la farmacología y el ejercicio. Federico Díaz, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna y adjunto del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Canarias, ha señalado que el núcleo fundamental de la terapéutica es farmacológico: "A los fármacos clásicos como los antiinflamatorios no esteroideos y los corticoides, hay que añadir los fármacos biológicos, compuestos protéicos que derivan de sustancias de sistemas inmunes que bloquean células implicadas en el proceso de la enfermedad".

La evolución del paciente con AR se sustenta en el tratamiento con fármacos, dado que, según Díaz, "al menos el 75 por ciento de los que los utilizan experimentan mejora tanto desde la perspectiva clínica como estructural". Díaz ha indicado que todas las enfermedades que producen artritis pasan por periodos de exacerbación y de remisión.

"Ellas mismas llevan un ciclo natural ondulante. Cuando los pacientes están en actividad y la articulación está muy inflamada, el reposo resulta adecuado, pero cuando no es intensa, tener cierto grado de actividad es muy beneficioso".

Frente a la creencia generalizada, realizar ejercicio, siempre que se practique moderadamente, resulta beneficioso para la artritis porque tiene efectos antiinflamatorios.

"Como la articulación está inflamada, durante el reposo se acumula mucha cantidad de líquido lo que hace que se engrose más e impida el movimiento. Al empezar a moverla los pacientes bombean ese líquido, en exceso y la articulación empieza a funcionar mejor".

La relación con el tabaco

Los pacientes que fuman tienen más riesgo de padecer una AR que los que no. Según Díaz, en la patología están involucradas una parte genética y una ambiental. En la genética no se ve implicado uno solo, sino muchos genes. En el apartado externo, la parte ambiental, un factor claramente relacionado con la AR es el tabaco.

"Hay proteínas que sufren transformaciones con el tabaco y parece que son las causantes de la aparición de AR en fumadores".

DIARIO MEDICO
Enrique Utrilla Quintanar
1 de octubre de 2012