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04 Novi 2016

MOVIMIENTO Y CONOCIMIENTO: Las claves para aliviar tu dolor

  • 04/11/2016
  • D. Francisco Martínez Rodríguez

D. Francisco Martínez Rodríguez, Fisioterapeuta Clínica Nueve de Mayo

JORNADA "DÍA MUNDIAL DE LA FIBROMIALGIA Y EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA", 12 de Mayo de 2016

Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias, Oviedo
Ponencia de D. Francisco Martínez Rodríguez, Fisioterapeuta, colaborador de L.A.R.

 La fibromialgia (FM) y el Síndrome de Fatiga Crónica (FC) son dos patologías que causan dolor musculoesquelético y fatiga, generando a quién lo sufre incapacidad, disfunción y dificultad de movimiento.

El conocimiento por parte del paciente de los mecanismos del dolor junto con una actividad física gradual es la forma más eficaz de reducir el dolor y la discapacidad frente a solo la actividad física (1). Vamos a intentar explicar porqué.

Para ello, primero hay que entender que es el dolor y cuál es su función biológica. Según la International Association for the Study of Pain (IASP) el dolor es “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión de los tejidos del organismo real o potencial, o que se describe en términos de dicho daño”.

Es importante el concepto de “experiencia sensorial y emocional”. En el organismo no hay receptores de dolor. Poseemos receptores, térmicos, químicos y de presión, que evalúan el estado de las distintas regiones y tejidos del organismo y envían dicha información al cerebro. Este evalúa la información recibida, y basándose en experiencias previas, creencias, emociones, relevancia y el estado general del organismo, genera una respuesta. Dicha respuesta puede ser generar o no dolor; desencadenar o no los mecanismos del dolor.

El dolor siempre es real, pero experimentar dolor en una zona o varías del cuerpo no siempre se corresponde con un daño de esa o esas zonas. No siempre que hay un daño en el organismo hay dolor, al igual que no siempre que hay dolor existe un daño en el organismo. Un ejemplo: hay enfermedades graves como el cáncer que no generan dolor salvo en fases muy avanzadas, mientras que un pequeño corte en el dedo con un folio puede ser muy doloroso.

La función biológica primaria del dolor es la supervivencia del organismo. Nos sirve de señal de aviso ante una lesión en el organismo que pone en riesgo nuestra integridad, nuestra supervivencia, y que requiere nuestra atención. 

Se califica el dolor en agudo o crónico, dependiendo del tiempo que dure dicho dolor.

El dolor agudo está justificado y responde a un daño de los tejidos. Es de tipo inflamatorio, localizado, agudo y temporal. Cuando se produce una lesión en el organismo se genera una inflamación. El cerebro, junto con el sistema inmune, da la orden de segregar sustancias inflamatorias en esa zona, que es la forma que tiene el organismo de cicatrizar la zona dañada, y una vez regenerados los tejidos desaparece el dolor (desaparece la lesión). Este proceso puede durar entre unos días y varios meses. No más.

Dolor crónico es aquel que presenta un carácter intenso, que se mantiene en el tiempo, alterando la vida del individuo, que deja de tener una función protectora y que, por el contrario, deteriora la salud y las capacidades funcionales, convirtiéndose en una fuente de sufrimiento y discapacidad (2).

El dolor está influenciado (modulado) por múltiples factores: las cogniciones y creencias, el estado emocional, el comportamiento, el pensamiento catastrofista, la hipervigilancia o hiperobservación de las señales o síntomas del organismo, un comportamiento de miedo-evitación, la somatización, etc. Todo eso puede hacer que la intensidad del dolor varíe.

El cerebro está continuamente evaluando y vigilando el estado del organismo y aprendiendo de nuestro entorno y nuestras acciones y comportamiento. Nunca descansa, es un trabajo constante, aunque evidentemente nosotros no somos conscientes de ello. A la hora de realizar una acción o una respuesta se basa en lo aprendido en experiencias pasadas. Por eso se suele decir que el dolor tiene memoria. 

En la FM y la FC existe una disfunción evaluativa del Sistema Nervioso Central. El cerebro evalúa de forma incorrecta las señales que le llegan del resto del organismo. Existe una respuesta excesiva a estas señales, evaluándolas como peligrosas y generando dolor innecesario en un intento de salvaguardar la integridad del organismo. Cualquier estímulo captado por los receptores del organismo es interpretado como malo (nocivo) y el Sistema Nervioso Central actúa en consecuencia.

No siempre existe una equivalencia entre el grado de lesión o daño y la intensidad del dolor.

Toda acción o movimiento que genera dolor, crea un miedo a ese acto, que genera un mecanismo de evitación de ese movimiento. Si posamos nuestra mano sobre la cocina caliente y nos quemamos, evitaremos volver a hacerlo. Si nos agachamos y esto nos genera dolor (lumbar, rodillas…), evitaremos (consciente o inconscientemente) volver a hacerlo. Este mecanismo de miedo-evitación queda grabado dentro de la memoria (de las experiencias), de forma que el cerebro “aprende” a evitar esos gestos ya que entiende que si una vez causaron dolor pueden volver a hacerlo. Si optamos por hacer ese gesto o movimiento o acción, de forma automática se desencadena dolor, lo cual no quiere decir que exista una lesión o daño, sino que es un recurso cerebral para evitar hacer algo que en su momento creo dolor, pero que no tiene por qué volver a crearlo.

En el cerebro están representadas todas las partes del cuerpo. Esto quiere decir que hay partes de cerebro, agrupaciones de neuronas, que se ocupan de vigilar y del funcionamiento de las distintas regiones del cuerpo. Cuando el cerebro determina que una región del cuerpo tiene un problema (evaluando de forma correcta o incorrecta la información recibida por los distintos receptores) , esa área representacional aumenta, hay más neuronas ocupándose de esa zona, en un intento del cerebro de aumentar los recursos para atender y vigilar adecuadamente y esa región del cuerpo. Eso quita recursos de otras zonas y limita sus funciones. Nuestra cabeza está más pendiente de algo que considera que tiene un problema que de otras cosas. Y si ese proceso continúa en el tiempo, cada vez se agrava más; cada vez habrá más neuronas ocupándose de eso y no de otras cosas. Es entonces cuando sólo podemos prestar atención a esa o esas partes del cuerpo que nos duelen (aunque como ya deberíamos saber eso no quiere decir que forzosamente tengamos una lesión). De ahí que el dolor crónico se acompañe de falta de concentración, problemas de sueño, alteraciones del comportamiento…

Resumiendo, actualmente se considera la FM y la FC como un Síndrome de Sensibilización Central, o para que quede más claro, hipersensibilidad o hiperexcitación del Sistema Nervioso Central (SNC) a las señales recibidas por parte del organismo. Hay una hipervigilancia de los mecanismos defensores del organismo que reaccionan de forma exacerbada ante cualquier señal recibida, interpretando cualquier señal recibida de los distintos receptores distribuidos por el organismo como peligrosa. Nuestro cerebro se convierte en un cerebro miedoso y acobardado. Cree que cualquier pequeño movimiento nos va a causar una lesión (como a lo mejor sí que ocurrió en otra ocasión) y no nos deja tranquilos.

Por ejemplo: hay una gran parte de la población que tiene hernias lumbares y no les causan dolor ni disfunción. Si padecen dolor durante la fase aguda, cuando se genera la hernia, pero una vez pasada esta fase (varias semanas) ven que poco a poco pueden retomar su vida normal, vuelven a tener confianza en su columna y con el tiempo el cerebro se olvida de que ahí hubo un problema y ya no vigila constantemente esa zona. Hubo una lesión pero ya está cicatrizada.

Está comprobado que el conocimiento en profundidad de los mecanismos del dolor y de cómo funciona el organismo disminuye esta hipervigilancia del SNC disminuyendo el dolor.

¡¡DOLOR NO ES IGUAL A DAÑO!!

Ahora que ya sabemos que no siempre que hay dolor se debe a una enfermedad o a un daño de los tejidos del organismo, debemos empezar a cuidar nuestro cuerpo y a mejorar la forma física, para así de esta forma reducir aún más la hipervigilancia del SNC. Tenemos que enseñarle que no pasa nada porque nos movamos.

El objetivo: alterar la memoria del dolor. Durante mucho tiempo, demasiado, nuestro cerebro nos causaba dolor, nos penalizaba, cuando realizábamos algún movimiento determinado, o muchos movimientos o por ejemplo caminar un tiempo sin que hubiera ningún motivo para ello. Todo ello debido a una disfunción en la interpretación del daño potencial. No te muevas que te vas a lesionar.

Tenemos que enseñar al cerebro que no es peligroso moverse. Como cualquier aprendizaje, eso lleva un tiempo y debe ser progresivo. Poco a poco hay que ir moviéndose más y mejor, de forma progresiva, hasta que desvinculemos los patrones de memoria del dolor de movimiento igual a dolor.

Para empezar debemos mejorar nuestra capacidad respiratoria mediante ejercicios respiratorios, para mejorar la oxigenación y disminuir la fatiga al ejercicio.

Poco a poco se deben incluir ejercicios que busquen mejorar la amplitud de movimiento articular. Hay que moverse más y con más amplitud.

Hay que marcarse objetivos reales, encaminados en primer lugar a recuperar las actividades de la vida diaria, las actividades laborales y las tareas del hogar. Poco a poco se debe ir progresando hacia una mejora física deportiva.

Por ejemplo podemos empezar haciendo 5 minutos de ejercicios respiratorios y caminado 10 minutos. A los dos o tres días, 5 minutos de ejercicios respiratorios, caminar 10 minutos y hacer 5 minutos de estiramientos y ejercicios de movilidad articular. Pasados otros dos o tres días, 5 minutos de ejercicios respiratorios, caminar 15 minutos y 5 minutos de estiramientos y ejercicios de movilidad articular. Y así poco a poco ir aumentando el tiempo e intensidad de la actividad física.

En un inicio cualquier ejercicio es bueno, no hay uno mejor que otro. Hay que escoger el ejercicio que más nos guste y nos apetezca hacer, ya que es muy importante la frecuencia del ejercicio. 

Para que nuestro estado físico mejore debemos realizar ejercicio varias veces por semana, para que se establezcan buenos patrones de movimiento, para ser capaces de modificar la memoria de dolor y para crear un hábito de vida saludable. Si no hacemos ejercicio con frecuencia, no crearemos el hábito del ejercicio y cada día que intentemos hacer alguna actividad será prácticamente como empezar de cero. No veremos ningún avance, lo cual es muy desesperanzador y lo que es peor, estaremos reforzando la memoria del dolor. No seremos capaces de salir del círculo dolor-evitación.

Una vez creado el hábito del ejercicio, se podrán realizar ejercicios más específicos, en función de la región del cuerpo que sintamos más necesitada.

Nota del autor: Lo expuesto anteriormente es un compendio de los más recientes estudios e investigaciones realizados por expertos de reconocido prestigio a nivel mundial en el campo de la fibromialgia y la fatiga crónica. La mayor parte de la bibliografía y documentación sobre este tema se encuentra en inglés. Si existe la necesidad de traducción de alguno de los estudios citados en la bibliografía o para cualquier duda o comentario acerca de lo arriba expuesto, puede ponerse en contacto con el autor en dirección@clinicanuevedemayo.com.

Agradecimientos: Gracias a Paulino Rodríguez Fernández, fisioterapeuta especializado en dolor crónico, por sus correcciones y aportaciones.

BIBLIOGRAFIA:

  • (1)Moseley GL. Combined physiotherapy and education is efficacious for chronic low back pain. Aust J Physiother 2002.
  • (2)A Passion of the Soul: An Introduction to Pain for Consciousness Researchers C.Richard Chapmana, Yoshio Nakamurad.
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  • EurJClin Invest. 2014 May; 44(5):516-26. doi: 10.1111/eci.12256.Malfunctioning of the autonomic nervous system in patients with chronic fatigue syndrome: a systematic literature review. Van Cauwenbergh D1, Nijs J, Kos D, Van Weijnen L, Struyf F, Meeus M.
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  • Brain-derived neurotrophic factor as a driving force behind neuroplasticity in neuropathic and central sensitization pain: a new therapeutic target? Nijs J1, Meeus M, Versijpt J, Moens M, Bos I, Knaepen K, Meeusen R.
  • Cognitive Performance Is Related to Central Sensitization and Health-related Quality of Life in Patients with Chronic Whiplash-Associated Disorders and Fibromyalgia. Coppieters I, Ickmans K, Cagnie B, Nijs J, De Pauw R, Noten S,Meeus. Pain Physician. 2015 May-Jun;18(3):E389-401.
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  • Libro “Explicando el dolor”. Autores: Dr. David S. Butler y Prof. G. Lorimer Moseley.
  • https://arturogoicoechea.com
  • http://www.sefid.es
  • http://www.bodyinmind.org
  • https://www.painedu.org
  • http://www.pain-ed.com
  • http://www.paininmotion.be
  • http://www.paininmotion.be/education/tools-for-clinical-practice